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jueves, 2 de febrero de 2023

GA158 Helsingfors, 11 de abril de 1912 -discurso sobre el ciclo "Las entidades espirituales en los cuerpos celestes y los reinos de la naturaleza"

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RUDOLF STEINER


EL PUEBLO RUSO

Helsingfors, 11 de abril de 1912


Estamos tratando de adentrarnos poco a poco en la vida teosófica y en el conocimiento teosófico, pero durante esta inmersión obviamente tenemos a menudo la sentida necesidad de preguntarnos: ¿Por qué queremos y buscamos la Teosofía en la vida espiritual del presente? No necesitamos forzar demasiado nuestra mente ni nuestro corazón cuando surge tal pregunta, ya que entrará en nuestra alma una palabra que tendrá inmediatamente un efecto esclarecedor en nuestros sentimientos, y aún más que esclarecedor: la palabra responsabilidad. ¡Responsabilidad! Esta palabra pretende darnos algo que excluirá desde el principio en nuestras almas, en nuestros corazones, la posibilidad de que practiquemos la Teosofía por algún anhelo personal. Si seguimos lo que nos impresiona, tal vez sin que seamos capaces de darnos cuenta adecuadamente, cuando oímos la palabra responsabilidad hacia esa vida espiritual que llamamos teosófica, entonces llegaremos cada vez más a la conclusión de que le debemos a la humanidad actual y a lo mejor de nosotros que puede servir a esta humanidad actual el ocuparnos de la Teosofía.

No debemos practicar la Teosofía meramente por nuestro propio placer, para satisfacernos de alguna manera con la Teosofía porque tengamos tal o cual anhelo personal, sino que debemos sentir que la Teosofía es algo que la humanidad actual necesita si el proceso del desarrollo humano ha de continuar en absoluto. Porque sólo tenemos que tener en cuenta que sin Teosofía, o como queramos llamarla, sin esa vida espiritual en la que creemos, la humanidad en la tierra tendría que enfrentarse a un futuro sombrío, un futuro sombrío de hecho. Esto por la sencilla razón de que todos los impulsos espirituales del pasado, todo lo que ha sido impulsos espirituales que pudieron darse a la humanidad en el pasado se han agotado, se están agotando gradualmente y no pueden aportar ninguna semilla nueva al desarrollo de la humanidad. Lo que tendría que venir, si únicamente continuasen los viejos impulsos, sería un tal vez todavía no soñado, no sólo avasallamiento de la gente de hoy, avasallamiento en un sentido externo, sino una dominación adormecedora, una toma de posesión de la tecnología meramente externa y una destrucción, porque le quitaría al alma humana, de todo interés religioso, científico, filosófico, artístico y también en el sentido más elevado ético. Las personas se convertirían en una especie de autómatas vivientes si no llegaran nuevos impulsos espirituales. Así es como debemos sentirnos cuando pensamos en la Teosofía, como aquellos que han sido llevados por su karma a conocer algo del hecho de que la humanidad necesita nuevos impulsos.

Podemos entonces plantearnos la siguiente pregunta: ¿Qué podemos hacer, cada uno de nosotros, según nuestras cualidades particulares, según nuestras características particulares, ante este sentido general de responsabilidad? La forma en que la Teosofía ha llegado al mundo en los últimos tiempos y cómo se ha desarrollado en las últimas décadas hasta nuestros días es instructiva para responder a esta pregunta del sentimiento y del corazón. Nunca debemos olvidar que la forma en que la palabra Teosofía ha entrado en el mundo en los últimos tiempos es algo así como un milagro cultural espiritual. Este milagro cultural espiritual está ligado a una personalidad que como personalidad está cerca de ustedes, mis queridos amigos, porque ha tomado sus raíces espirituales en cierto modo de su pueblo. Me refiero a Helena Petrovna Blavatsky. Y para el europeo occidental es innegable, desde todos los aspectos, que el cuerpo en el que estaba encerrada la individualidad, que en esta encarnación se llamaba Helena Petrovna Blavatsky, sólo podía surgir del medio de Europa Oriental, de Rusia. Porque ella tenía todas las características rusas. Pero Helena Petrovna Blavatsky les fue arrebatada por circunstancias de un tipo muy especial; Ella fue transferida a Occidente debido a las condiciones kármicas especiales del presente. Ahora, démonos cuenta del extraño milagro cultural que realmente tuvo lugar.

Tomemos la personalidad de Helena Petrovna Blavatsky. Ella era básicamente una personalidad que a lo largo de toda su vida siguió siendo una niña en muchos, muchos aspectos, una verdadera niña; una personalidad que a lo largo de toda su vida no aprendió a pensar con verdadera lógica; una personalidad que a lo largo de toda su vida no aprendió a mantener sus pasiones, instintos y deseos siquiera un poco bajo control, que era capaz de caer en los extremos en cualquier momento; una personalidad que básicamente tenía muy poca educación científica. A través de esta personalidad se revela al mundo, una suma de las más grandes sabidurías eternas de la humanidad, como no podía ser de otra manera, revelada a través de tal personalidad, caótica, revuelta, colorida. Y quien esté bien versado en estos asuntos encontrará en las obras de Helena Petrovna Blavatsky sabidurías, verdades, conocimientos de la humanidad que la intelectualidad y el alma de Helena Petrovna Blavatsky no podían comprender, ni siquiera remotamente. No hay nada más claro, si se observan todos los hechos imparcialmente, que para todo lo que había en la obra de Helena Petrovna Blavatsky, su alma exterior, su intelectualidad exterior, era sólo una diversión, sólo un medio por el cual importantes, grandes poderes espirituales podían comunicarse a la humanidad. Y no hay nada más claro que el hecho de que en Europa Occidental no se hubiera podido producir la impresión en nadie de la forma en que se suponía que iba a ocurrir a comienzos del último tercio del siglo XIX. Fue necesaria la naturaleza bastante peculiar de Helena Petrovna Blavatsky, por un lado desinteresada, casi desprendida, y por otro radicalmente egoísta, egocéntrica, para permitir que sucediera lo que sucedió a través de los poderes espirituales superiores. 

La naturaleza altruista por la razón de que la mentalidad europea occidental habría llevado lo que se había revelado, a sus propias formas de pensar, a su propio intelecto. Y hacía falta la naturaleza completamente egoísta, porque en el tosco modo de vida materialista de la Europa occidental de entonces no había posibilidad, si no era a partir de una disposición tan radical, de hacer, dijeramos, puños de hierro sobre las tiernas manos que tenían que abrigar y nutrir el ocultismo de la época más reciente. Es un fenómeno peculiar. Pero, mis queridos amigos, Helena Petrovna Blavatsky fue a Occidente, fue a ese centro cultural que, en todo su carácter, en toda su estructura y configuración en todos los campos excepto América, es el área cultural más materialista de nuestro tiempo, a un área cultural que en su lenguaje, en su pensamiento, vive absolutamente en pensamientos y en sentimientos materialistas. Iría demasiado lejos aquí analizar el poder que llevó a Helena Petrovna Blavatsky a Inglaterra. Y así vemos que la suma del ocultismo, que vive en un medio de forma culturalmente maravillosa, -no lo digo en un sentido espiritualista-, se dirige inicialmente hacia el Occidente europeo.

Dentro de este Occidente europeo, el destino de este ocultismo estaba sellado inicialmente en una determinada dirección, pues con la fundación del movimiento teosófico en este Occidente europeo materialista no podía dejar de cumplirse un karma importante. Este karma también se cumplió. Este Occidente europeo tiene una fuerte deuda kármica; no puede penetrar en los misterios de la existencia sin que, en cierto modo, esta deuda kármica se afirme. Cuando el ocultismo se cuestiona en alguna parte, entonces el karma se profundiza inmediatamente, entonces salen a la superficie fuerzas que de otro modo permanecen ocultas. Y se dice lo que se debe decir, no para criticar nada, sino para describir: El Occidente europeo, al llevar a cabo algo que es históricamente necesario, ha cometido innumerables injusticias con el portador de la antigua cultura espiritual, con el portador de los antiguos secretos ocultos, en cuya vida las cosas espirituales están congeladas por el momento, ya no están presentes, sino que viven en el fondo del alma. Porque así es realmente en la India, en el sur de Asia. En ese momento, en el momento en que los impulsos ocultistas llegaron a Europa Occidental, la reacción contra las fuerzas espirituales que trabajaban en las profundidades del mundo indio se afirmó inmediatamente, y ahora se hizo imposible, -ya se había hecho imposible en la época de Helena Petrovna Blavatsky-, retener lo que, sin embargo, pretendían ciertos poderes espirituales como el movimiento espiritual real necesario en nuestro tiempo presente. Era imposible retenerlo. La intención era dar algún día a la humanidad una suma de enseñanzas ocultas que pudiera ser adecuada para todas las personas, para todos los corazones, con la cual todos hubieran podido comulgar. Pero a medida que ciertas necesidades trasplantaron el impulso a Europa Occidental, se impuso una reacción egoísta. Se hizo retroceder a aquellas potencias espirituales que, sin tener en cuenta las diferencias humanas, querían dar al mundo un nuevo impulso, y la India, una vez deprimida en su ocultismo, tomó su venganza kármica imponiendo este ocultismo con su propio ocultismo nacional egoísta en la primera oportunidad en que el ocultismo apareció en Occidente. Y esto sucedió en tiempos de Helena Petrovna Blavatsky. Esto ya ocurrió cuando Helena Petrovna Blavatsky resumió las grandes verdades y sabidurías de su "Doctrina Secreta". Su primera obra, la "Isis Desvelada", sólo muestra la naturaleza caótica e ilógica y apasionada y confusa de su ser, pero muestra por doquier que detrás de ella hay poderes vigilantes que quieren conducirla hacia lo universalmente humano. En la "Doctrina Secreta" hay por todas partes un interés humano especial al lado del naturalmente más grande, tal interés que emana de ciertos centros ocultos que no tienen hoy en vista el interés humano general, sino un interés parcial, especial. Las iniciaciones tibetanas, indias y egipcias de hoy sólo tienen en mente el interés humano parcial en todas partes, queriendo sólo desquitarse de la supresión del ocultismo oriental en el mundo occidental, queriendo desquitarse del hecho de que el mundo occidental ha triunfado sobre el mundo oriental mediante factores materialistas. Ha triunfado sobre el mundo oriental mediante factores materialistas;Ha triunfado en la medida en que el cristianismo se ha incorporado a la cultura progresiva real del desarrollo humano, a la vida progresiva del desarrollo humano. El cristianismo no se ha trasladado al Este de Asia, ni al Sur de Asia; el cristianismo se ha trasladado al Oeste.

Ahora quizás dirán ustedes, mis queridos amigos teósofos: Así está bien. Entonces Occidente ha aceptado el cristianismo, y puesto que el cristianismo es una etapa en el progreso de la humanidad, es natural que Occidente haya triunfado sobre Oriente. Sí, ¡si así fuera! Si fuera así, sería evidente. Pero no es así. El cristianismo, que se ha preparado durante siglos y milenios y que ha venido al mundo, aún no ha triunfado en ningún lugar de la tierra. Y cualquiera que creyera hoy que puede representar el principio de Cristo y el impulso de Cristo en un sentido verdadero y genuino en el presente, habría caído víctima de una arrogancia indescriptible. ¿Hasta ahora qué ha sucedido? Nada más que los pueblos occidentales han absorbido ciertas exterioridades muy extremas del cristianismo, han ocupado el nombre de Cristo y han revestido con el nombre cristiano sus viejas culturas asentadas en Europa antes del cristianismo, sus culturas guerreras que sólo se han transformado en el industrialismo moderno. ¿Reina Cristo en la Europa cristiana? Todos los miembros de los movimientos ocultistas nunca admitirán que el Cristo reina dentro de la Europa cristiana, sino que dirán: Habláis de "Cristo", pero seguís queriendo decir lo mismo que querían decir los antiguos pueblos centroeuropeos cuando hablaban de su dios Saxnot. El símbolo del Crucifijo se yergue sobre los pueblos europeos. En cierto sentido, sin embargo, prevalecen las tradiciones del dios Saxnot, cuyo símbolo es la antigua espada corta sajona, que al principio sólo estaba ahí para difundir intereses materiales, pues ésa era la profesión de los pueblos europeos. Por eso esta profesión dio lugar al florecimiento más noble de la cultura materialista, un fenómeno noble en el ámbito de la cultura materialista: la caballería. ¿En qué cultura hay algo parecido a la caballería? de la cultura occidental? No existe en ninguna otra parte. A nadie se le ocurriría comparar a los héroes de la guerra de Troya con los caballeros de la Edad Media. Cristo aún vive poco entre la gente. La gente sólo habla de Cristo. Los pueblos orientales sienten entonces, cuando los pueblos occidentales hablan de Cristo, que ellos, -estos pueblos orientales-, están muy por delante, muy, muy por delante en cuanto a su comprensión espiritual del mundo, en cuanto a lo que estos pueblos saben de los misterios de la existencia. Estos pueblos orientales lo saben.

Cosas bastante ordinarias pueden explicarte que los pueblos orientales pueden ya en cierto modo apreciar sus ventajas en el plano espiritual. ¿Qué hacen todavía hoy los pueblos occidentales en su mayoría, cuando se revelan los secretos de la existencia? Bueno, todavía nos sentamos juntos en multitudes bastante pequeñas cuando hablamos, digamos de algo como lo que se dijo anoche, de los poderes y misterios espirituales que nos rodean. Para el europeo occidental de a pie, esto es una locura, porque sigue sin entender las palabras de San Pablo: Lo que es sabiduría a los ojos de Dios, muchas veces es necedad a los ojos de los hombres; y lo que es necedad a los ojos de los hombres, es sabiduría a los ojos de Dios. Y sólo aquellos en Oriente que han sido infectados por los europeos occidentales se atreverían a alterar siquiera en lo más mínimo las profundas verdades sobre los secretos espirituales del cosmos, tal como tratamos de revelarlas de nuevo cuando las oyen, pues cosas como las que se dijeron ayer, por ejemplo, son dadas por sentadas por aquellos que están dentro de la vida espiritual oriental. No nos extrañemos, pues, de que a esos pueblos orientales les haya sucedido a menudo que los europeos les hayan atacado, como le sucede a una multitud de personas cuando se encuentran con una manada de animales salvajes, contra los que se defienden, a los que no guardan rencor por lo que hacen, pero a los que consideran algo inferior. Nosotros, los occidentales, por las razones que acabo de mencionar, -que esto se justifique o no hoy en día no es lo importante aquí-, y según las tradiciones de Oriente, cada miembro de la secta del brahmanismo, por ejemplo, como seres humanos inferiores.

Y si apartamos la vista del brahmanismo y miramos, por ejemplo, a las culturas de Asia Central, a la tibetana o a la china, que en un futuro próximo adquirirán una importancia para el mundo, una importancia que los hombres de hoy no pueden soñar, aunque sólo nos separe poco tiempo de este asunto, si miramos todas estas cosas y nos damos cuenta de cómo las almas de muchos discípulos de Zaratustra siguen encarnadas en estas culturas, entonces nos sentiremos tentados a tomar estas cosas muy en serio. También seremos capaces de comprender que en lo que Helena Petrovna Blavatsky pudo dar, el ocultista indio, el tibetano, el egipcio, podría verse tentado a canalizar a partir de su alma, -no su propia sabiduría-, sino la que pertenece a un pasado en proceso de convertirse en humano. Y debemos reconocer el carácter pasado de esta sabiduría oriental que está contenida en las enseñanzas de Blavatsky. No tenemos por qué dejar de reconocer el valor de tal cosa, no tenemos por qué dejar de reconocer que cuando la espiritualidad china, que, podría decirse, ha roto sus grilletes, inunde los mundos occidentales, entonces vendrá con ella una espiritualidad que es propiamente la sucesora, en muchos aspectos la sucesora aún no nublada del atlantismo antiguo. Actuará como si brotara algo que se mantiene unido y que puede extenderse a todo el mundo; así se derramará, -en pequeña escala el viejo hinduismo se derramó así a la primera oportunidad.

Por lo tanto era posible, mis queridos amigos Teósofos, que a partir de ese momento ocurriera todo aquello para lo que el ocultismo tiene una palabra significativa, que a partir de entonces el Movimiento Teosófico dejara de ser básicamente un instrumento adecuado para el avance de la cultura de Europa. Todo ocultista está bien familiarizado con el dicho de que ningún interés especial de los poderes dirigentes del ocultismo o de aquellos que trabajan de alguna manera en el ocultismo debe superar jamás el interés general de la humanidad. No hay posibilidad de ofrecer un efecto ocultista favorable, si algún interés especial pesa más que el interés general de la humanidad. En el momento en que un interés especial se interpone en el ocultismo en lugar de los intereses humanos generales, se dan las posibilidades para errores reales. De ahí que desde entonces todos los errores posibles hayan podido entrar en el movimiento teosófico. Debido a la forma en que Inglaterra está kármicamente vinculada con la India en el contexto mundial, existía simplemente la posibilidad de que esos poderes sublimes, que están en el punto de partida del movimiento teosófico, fueran falsificados. Pues esto es algo que ocurre con frecuencia en el ocultismo, que los poderes que pretenden perseguir su interés especial asumen la forma de aquellos que previamente habían dado los impulsos reales. Así, a partir de cierto momento en el movimiento teosófico, ya no hubo posibilidad de aceptar sin más todo lo que había dentro de este movimiento teosófico, y el karma ha querido que esto sea cada vez menos posible. Y así, no se podía hacer otra cosa, pero en el momento en que se nos propuso para unirnos a este movimiento teosófico, no se podía hacer otra cosa que volver a las fuentes originales, a aquellas fuentes que, en contraste con las especiales, podemos llamar las humanas generales. Y así, tal vez hayan visto en Europa Central que tratamos de llegar a las fuentes ocultas de tal manera que no se den cuenta de que hay algún interés especial relacionado con todo lo que encuentran. Cualquier interés especial que pueda encontrarse en Europa Central, ustedes tratan de compararlo con lo que llegan a conocer como esa Teosofía que se practica entre nosotros:

Las dos cosas realmente no pueden juntarse. Pueden tomar esta Teosofía y probablemente también encontrarán que, debido a que tiene que ser escrita en un idioma, los libros son escritos por mí en alemán, probablemente no encontrarán nada alemán en la Teosofía, nada que esté de alguna manera conectado con las tradiciones externas de Europa Central. Y donde hay alguna tendencia a conectar la Teosofía con un interés especial, inmediatamente hay una imposibilidad.

Esta ha sido pues, la tarea especial de Europa Central, liberar a la Teosofía de las características especiales que adquirió en el Occidente europeo. Nuestra misión era desprender a la Teosofía pura, netamente de todos los intereses especiales. Y cuanto más se adentren ustedes en las cosas, más descubrirán que yo mismo fui capaz, en cierto modo, de entre todo lo que se me permitió aportar teosóficamente, desvincularlo de cualquier interés especial. Es una afirmación simbólica, mis queridos amigos teósofos, pero simbólicamente hablando, -sólo tuve que dejarme guiar por lo que estaba presente como impulso inmediato en la presente encarnación, no lo malinterpreten, sólo refleja un hecho-: aquellos que eran los portadores exteriores, por ejemplo, de esa sangre de la que yo procedo, procedían de regiones alemanas de Austria; yo no podía nacer allí. Yo mismo nací en una región eslava, en una región completamente ajena a todo el medio y a toda la peculiaridad de la que procedían mis antepasados. Así que se me impuso, -sólo lo mencionaré simbólicamente-, en el punto de partida de mi encarnación actual que nosotros, en Europa Central, teníamos la vocación de desprendernos de todo interés especial por la Teosofía, de modo que ésta se yergue realmente ante nosotros en Europa Central como una diosa, como algo completamente divino, completamente desligado de toda humanidad, que tiene tanto que ver con el ser humano que vive allí como con el que vive allá, y que siempre tendrá que permanecer.

El ideal que tenemos, mis queridos amigos teósofos, por simple que se exprese, siempre tendrá que permanecer ante nosotros, porque es más difícil de cumplir que de expresar. Tendrá que permanecer ante nosotros como nuestro ideal, la verdad y la sinceridad, la verdad divina no teñida. Tal vez si nos esforzamos de este modo, encontremos el camino, no para nosotros, sino para lo que fue impersonal en Europa Central después de toda la misión de Europa, para esta teosofía divina hacia Oriente. Y ahí, cuando yo ahora describo, me gustaría decir, más detalladamente el modo en que la Teosofía se ha afianzado en Occidente, pasa por Europa y ha de llegar a Oriente, me gustaría volver a poner aquí, agudamente, agudamente la palabra: sentido de la responsabilidad. En el mundo las culturas se desarrollan de tal manera que una cultura se desarrolla con la otra como en una envoltura espiritual. Una cultura se combina con la otra. Debido a que la Teosofía en Europa Central había de ser tan impersonal, adquirió un cierto carácter de espiritualidad, de espiritualidad desligada de todo interés. Así, mis queridos amigos teósofos, esta teosofía tiene algo de quebradizo; tiene la fragilidad que proviene de no haber sido tocada por intereses especiales; por lo tanto, no atraerá a aquellos que no pueden abrir sus corazones a aquello que no sirve a ningún interés especial.
Pero lo espiritual que esta Teosofía contiene, pueden encontrarlo aquellas almas que están sedientas de lo espiritual, que anhelan lo espiritual. Y aquí debo decir, mis queridos amigos teósofos, que he llegado a conocer un alma del propio mundo espiritual que anhela mucho el espíritu que se expresa a través de la Teosofía. He llegado a conocer esta alma en el mundo puramente espiritual. 
Cuando ascendemos en la escala de las jerarquías hasta los espíritus particulares de los pueblos y hablamos de las almas de los pueblos dentro de los espíritus particulares de los pueblos, entonces llegamos también al alma del pueblo ruso entre las almas de los pueblos, que todavía hoy son jóvenes, por así decirlo, y que deben desarrollarse aún más, lo mismo que debe desarrollarse todo ser. Sé por el alma de este pueblo ruso que anhela el espíritu que se expresa en la Teosofía. Lo anhela con todas las fuerzas que puede desarrollar. 
Hablo del sentido de responsabilidad porque ustedes, mis queridos amigos teósofos, son hijos de esta alma nacional rusa. Ella rige y actúa en ustedes y ustedes tienen una responsabilidad hacia ella. La responsabilidad de aprenderla. No se ofendan; esta alma del pueblo ruso a menudo podía decirme mucho, mucho. Lo más trágico que esta alma del pueblo ruso pudo contarme fue alrededor del año 1900. Lo más trágico salió a la luz en aquel momento, porque me hizo darme cuenta de algo que sólo pude interpretar correctamente mucho tiempo después, porque me hizo darme cuenta de lo poco que esta alma del pueblo ruso se sigue entendiendo hoy en día. Hemos conocido muchas, muchas cosas de Rusia en Europa Occidental, y muchas, muchas de tales cosas nos han causado una gran y poderosa impresión. 
Llegamos a conocer los grandes impulsos de Tolstoi, llegamos a conocer la psicología de Dostoievski, que tan profundamente afectó a Europa Occidental, y finalmente llegamos a conocer un espíritu como Solovyov, un espíritu que, cuando dejas que te afecte, causa la impresión en todas partes: Así escribió. Y su forma de escribir sólo adquiere la luz adecuada cuando sientes que detrás de él está el alma nacional rusa. Y esta alma nacional rusa sabe mucho, mucho más que decir de lo que incluso Solovyov sabe qué decir, porque todavía hay mucho, demasiado que es aceptado por Europa Occidental frente a nuestros corazones. Piensen por una vez, mis queridos amigos, en la palabra sentido de responsabilidad, recuerden que tienen esta tarea de mostrarse dignos del alma del pueblo ruso, y que deben aprender a reconocer el anhelo del alma del pueblo ruso por la Teosofía impersonal. 
Cuando ustedes lleguen a conocer la Teosofía en lo que ella pretende en su impulso más íntimo, entonces, mis queridos amigos, tendrán toda clase de preguntas que hacer que sólo pueden salir de un alma rusa: Preguntas del alma sobre las cuestiones espirituales de la Teosofía. He experimentado que muchos sentimientos nobles, maravillosos y hermosos me han llegado de Europa Oriental, tanto de genuino y verdadero amor humano y bondad humana, de compasión humana, de sentimiento desbordante como sólo puede imaginarse, de fina e íntima observación de lo que se da en el mundo, de una intensa conexión personal con los poderes de la existencia. Y a partir de sentimientos tan queridos, hermosos y nobles, miembros del pueblo ruso me han planteado muchísimas preguntas, muchas preguntas, preguntas que deben plantearse algún día, porque son preguntas sin cuyas respuestas la humanidad no podrá vivir en el futuro. 
Preguntas que sólo pueden venir de Europa del Este, preguntas que hasta ahora sólo me ha planteado el alma del pueblo ruso, el alma del pueblo ruso en los planos superiores. Muchas veces tuve que pensar que los hijos de esta alma del pueblo todavía tienen un camino que recorrer para comprender el alma de su pueblo, para comprender lo que realmente anhela el alma de este pueblo, y cuánto les separa todavía, a los hijos de esta alma del pueblo, de la propia alma de este pueblo. Por lo tanto, no tengan miedo de buscar el camino que puedan encontrar, si lo desean, hacia el alma de su pueblo. A partir del alma de vuestro pueblo encontrarán aquellas preguntas sin cuyas respuestas la humanidad del futuro no podrá existir. Pero no tengan miedo de ir más allá del interés personal, pues sean conscientes del gran sentido de responsabilidad que deben tener hacia el alma del pueblo ruso, sean conscientes de este sentimiento, pues en el futuro el alma del pueblo necesitará a sus hijos, al pueblo, para alcanzar sus objetivos. Y no olviden una cosa. 
Aquello que puede elevarles a lo más alto, que puede elevarles a las alturas más bellas y brillantes del mundo, -eso es lo que más expuesto está al peligro de caer en el error. Deberían hallar, mis queridos amigos teósofos, el alma a través de lo espiritual. Deberían encontrar el alma al espíritu. Ustedes pueden, porque el alma nacional rusa tiene inconmensurables profundidades y posibilidades de futuro. Pero es necesario que seáis conscientes de que el alma, que puede elevarse hasta el espíritu, que tiene que elevarse hasta el alma a través del espíritu mismo, os enfrenta al gran peligro de perderos y quedaros atascados en lo personal, en lo individualmente personal, de perderos en lo personal como tal. Entonces lo personal se hace fuerte cuando surge de lo espiritual. 

Los obstáculos tan comunes en Europa occidental y central no se los encontrarán ustedes. Ustedes han nacido menos para el escepticismo; el escepticismo sólo puede llegarles de Occidente por medio de la inculcación. Ustedes aprenderán a distinguir la verdad de la falsedad y la deshonestidad a través de un cierto sentimiento en el ámbito del ocultismo, donde la charlatanería y la verdad están tan cerca. Ni el escepticismo, ni el cinismo serán vuestros riesgos. Vuestro riesgo será que el poder anímico de vuestras personalidades pueda esparcir nubes a vuestro alrededor, nubes astrales, a través de las cuales luego no podáis pasar a lo espiritual objetivo. 
Vuestro fuego, vuestro calor, pueden extenderse a vuestro alrededor como un aura nublada, no dejando pasar lo espiritual, porque os creéis entusiastas del espíritu, pero a través del entusiasmo impedís que el espíritu encuentre los caminos hacia vosotros. Así pues, traten de hacerse a la idea de que ustedes tienen la gran ventaja, -esto se entiende ahora en el sentido espiritual ideal-, de que se les permite tener un interés especial, porque están predestinados, me refiero a su alma nacional, a que se les permita recibir la Teosofía, que en Europa Central todavía tenía que ser tomada sólo como un poder divino elevado por encima de toda la humanidad, en el interés especial del pueblo ruso, como ningún otro pueblo puede recibirla, como algo que ustedes pueden apreciar y cultivar como propio. 
Pues debido a vuestra predestinación estáis equipados para insuflar alma al espíritu. Esto se ha dicho a menudo en nuestras filas, pero de ustedes depende que surja la oportunidad lo antes posible, que no la pierdan, que no se limiten a desarrollar el sentimiento y la voluntad, sino sobre todo que desarrollen la energía y la perseverancia, que no hablen tanto de cómo debe ser la Teosofía en Occidente y cómo debe ser en Rusia, etc., ni de lo que es bueno para unos y lo que es bueno para otros, sino que ante todo asuman la Teosofía, la absorban, la unan con el alma, con el corazón. Lo demás vendrá después; seguramente vendrá.

Eso, mis queridos amigos, es algo de lo que he querido hablarles, porque dondequiera que vaya a hablar directamente a la gente, debemos tener presente el sentido de responsabilidad que nosotros, la gente del presente, tenemos hacia la Teosofía. En Occidente la gente debe sentir la sensación de que está pecando contra la humanidad si pudiendo tener algo de Teosofía no lo quiere, lo rechaza. ¡pecado contra la humanidad! A veces es bastante difícil de comprender, porque es preciso tener un sentido del deber casi trascendental, mis queridos amigos, para tener tal obligación, tal sentido de responsabilidad hacia la humanidad. Vuestra alma nacional os dice que ella misma, esta alma nacional, os obliga. Para ustedes, el alma del pueblo ya ha asumido esta obligación hacia la humanidad. 
Sólo tienen ustedes que encontrarla. Sólo tienen que dejarla hablar a través de sus pensamientos, sentimientos e impulsos de voluntad, y ustedes, cuando sientan la responsabilidad hacia el alma del pueblo, cumplirán al mismo tiempo con el deber hacia la humanidad. Por eso también están ustedes situados entre el Occidente europeo, que debe tener Teosofía, pero para quienes ello no puede convertirse en un asunto personal en la misma medida que para ustedes, y el Oriente asiático, que tiene ocultismo y cultura espiritual desde tiempos inmemoriales. 
Ustedes están situados ahí. Quizás nunca podríais cumplir vuestra tarea hacia la cultura espiritual de la humanidad, al estar en esta situación geográfica tan difícil, me gustaría decir, si sólo tuvierais que pensar en vuestra obligación hacia la humanidad. Pues las tentaciones serán tremendamente grandes si, por un lado, no sólo actúa el Occidente europeo, que en el fondo ha hecho que muchos de los hijos de vuestra alma nacional se vuelvan infieles a sí mismos. Tenemos la sensación de que mucho de lo que escriben los rusos y nos llega de Occidente no tiene nada que ver con el alma del pueblo ruso, sino que es un reflejo de todo tipo de cosas occidentales. La segunda tentación vendrá de Oriente, cuando llegue el poder de la cultura espiritual. Será nuestro deber darnos cuenta de que, a pesar de toda la grandeza de esta cultura espiritual de Oriente, el hombre del presente tiene que decirse a sí mismo: Lo que tenemos que llevar al futuro no es el pasado, sino los nuevos impulsos. 
No valdrá tomar cualquier impulso espiritual de Oriente, sino aquel que Occidente pueda hacer surgir de sus propias fuentes espirituales. Entonces llegará el momento en que Europa comience, si ustedes también cumplen con sus deberes hacia su alma nacional, a comprender un poco lo que es realmente el impulso Crístico en el desarrollo espiritual de la humanidad. Busquen todo lo que he querido decir con y en estas palabras, mis queridos amigos, y busquen sobre todo aquello en estas palabras que pueda convertirse en un impulso en ustedes mismos, no meramente para sentir y percibir que la Teosofía es algo significativo y algo grande, sino busquen sobre todo absorber la Teosofía en la acción y en los impulsos de voluntad de sus almas y a partir de ella organizar su vida, a partir de ella sus actos.

Traducido por J.Luelmo feb.2023


martes, 16 de junio de 2020

GA096 Berlín, 7 de mayo de 1906 Conocimiento Espiritual pasado y futuro

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IMPULSOS ORIGINALES DE LA CIENCIA ESPIRITUAL

RUDOLF STEINER

EL ESOTERISMO CRISTIANO A LA LUZ DE LOS  NUEVOS CONOCIMIENTOS ESPIRITUALES

Conocimiento Espiritual pasado y futuro

Berlín, 7 de mayo de 1906

En la víspera del día que llamamos "Día del Loto Blanco", recordamos a la gran personalidad a quien debemos el impulso del Movimiento Teosófico. Hace quince años, el 8 de mayo, la señora Blavatsky abandonó el plano físico. No estamos hablando de un aniversario de su muerte, sino de un segundo cumpleaños, diferente, cuando conmemoramos el día en que la individualidad que logró cosas tan significativas para la humanidad en el cuerpo físico en el último tercio del siglo XIX, fue llamada a otras esferas para continuar desde allí su labor. Este día debe despertar en nosotros los sentimientos y sensaciones a través de los cuales nos elevaremos para sentir cada vez más ese tipo de trabajo al que el hombre es llamado cuando ya no habita en el plano físico. Este efecto puede ser tanto más significativo cuanto más herramientas adecuadas encuentre en el plano físico. Tales herramientas han de llegar a ser los miembros del movimiento teosófico. Lo que les permite hacer esto son tales verdades espirituales-científicas como las que absorbes a lo largo del año.

La persona que, con una abnegación sin igual, proclamó por primera vez los grandes mensajes a los que está vinculado el movimiento teosófico, debería acercarse un poco más a nosotros cada año en este día. Todavía no somos muchos los que tenemos una idea de lo que Helena Petrovna Blavatsky significó y significará realmente para el mundo. ¿Pero qué significa? En el siglo I d.C. vivía en Roma Tácito, un historiador de importancia sin parangón. Un siglo después del movimiento espiritual sobre el que se fundó toda nuestra civilización occidental, no tenía nada que decir al respecto, aparte de que había una secta insignificante muy lejos, en las fronteras del Imperio Romano, que se decía que había fundado un tal Jesús, un nazareno.

¿Podemos entonces sorprendernos si hoy en día los eruditos, profesores y amplios círculos de educados no sepan nada de la misión de la Sra. Blavatsky o tengan las ideas y prejuicios más erróneos? Según ciertas leyes, todo lo grande que entra en el mundo debe provocar contradicciones, prejuicios y malentendidos. Porque se repetirá una y otra vez, que lo pequeño e insignificante sólo puede ser superado muy gradual y lentamente por lo grande y seguro futuro. Lo que vino al mundo a través de Helena Petrovna Blavatsky no es un acontecimiento que pueda medirse en un corto período de tiempo. Es un acontecimiento comparado con el cual nuestras palabras de hoy se han vuelto demasiado sombrías. No sólo la comprensión del mundo, no sólo la concepción de las cosas, sino todo el sentimiento y la percepción de la humanidad entrarán en una nueva etapa cuando se realice lo que fue predispuesto en la misión de la Sra. Blavatsky. Visualicemos el cambio de percepción que se está produciendo en algunas personas hoy y en muchas en el futuro.

Me gustaría dibujar un retrato ante sus almas para ayudarnos a entendernos. Retrocedamos a los tiempos de la civilización griega. Lo que ha quedado de aquel tiempo en forma de maravillosas obras de arte, poesía y ciencia, los tonos divinos de Homero, los profundos pensamientos de Platón, las enseñanzas espirituales de Pitágoras, todo esto se resume para nosotros cuando echamos un vistazo a lo que llamamos los Misterios Griegos. Un centro de misterios como este era a la vez una escuela y un templo. Se retiraba de la vista de aquellos que no podían recibir dignamente la verdad en sus almas, y admitía sólo a aquellos que se habían preparado para afrentar la verdad con sentimientos santos. Cuando los tales eran admitidos en el lugar del que surgieron todo el arte, la poesía y la ciencia, entonces al espectador que aún no estaba iniciado en el poder clarividente se le permitía ver en la imagen, pero aquel a quien ya se le habían despertado los adormecidos poderes espirituales veía en realidad cómo el Dios descendía a la materia, se encarnaba allí y ahora descansa en los reinos de la naturaleza hasta la resurrección. Tal estudiante de los Misterios se daba cuenta de que todos los reinos de la naturaleza, el mineral, el vegetal y el animal, contienen básicamente al Dios adormecido en su interior y que el hombre está llamado a experimentar la resurrección de este Dios en sí mismo, a sentir su alma como parte de la Divinidad. Ahí fuera por doquier, el hombre puede percibir algo de lo que ha de despertar a la divinidad adormecida. En su propia alma, sin embargo, él mismo siente la chispa de Dios, se siente como la Divinidad y alcanza la certeza de su inmortalidad, de su obrar y tejer en el universo infinito. Nada puede compararse con la sublimidad que el estudiante de los Misterios sentía en tales centros. Todo estaba allí al mismo tiempo: Religión, arte, conocimiento. Sentía la religión en los objetos de su devota adoración, su santa admiración se encendía ante las obras de arte, y los propios misterios del mundo se le revelaban en bellas imágenes que le llamaban a la piedad. Algunos de los más grandes que habían experimentado esto dieron testimonio: Sólo siendo iniciado se eleva el hombre por encima de la fugacidad y de lo terrenal a lo eterno. Una ciencia y un arte inmersos en el fuego sagrado de los sentimientos religiosos representan algo que no podría describirse más bellamente que con la palabra "entusiasmo", es decir, estar en Dios.

Si hemos colocado esta imagen ante nuestra alma y ahora dejamos vagar nuestra mirada hacia nuestro tiempo, entonces no sólo vemos que experimentamos todo por separado belleza, sabiduría y piedad, sino que nuestra cultura, que se ha vuelto abstracta e intelectual y ha perdido el fuego vivo de aquel tiempo, se nos aparece como algo sombrío.

Por eso, algunos destacados representantes de nuestra vida espiritual, que se sentían incomprendidos y solos, miraron hacia atrás, hacia aquellos grandes tiempos del pasado infinito en los que el hombre aún tenía contacto con los propios espíritus y dioses. Lo sabían y, en la quietud de la noche, muchos anhelaban volver a los misterios de Eleusis. Eran el último vástago maravilloso de los misterios griegos. Un profundo pensador alemán, uno de los que se habían sumergido en los enigmas de la existencia, nos da el estado de ánimo que le invadía cuando sus pensamientos volvían a los antiguos lugares de la sabiduría griega: el estado de ánimo de un viajero espiritual. Fue Hegel, ese poderoso maestro del pensamiento, quien trató de captar en el pensamiento las imágenes que los estudiantes de los Misterios habían contemplado una vez. La poesía proviene de él.

Eleusis

A Hölderlin

A mi alrededor, en mí, reina la calma.
Las preocupaciones siempre activas de la gente ocupada duermen.
Me dan libertad y un respiro.
Gracias. Oh noche.
Eso me libera—Blancas nieblas se dibujan
Sobre las colinas distantes para velarlas Por la luna.
La cinta brillante del lago Refleja una luz suave.
El recuerdo aleja el ruido interminable del día,
Como si hubieran pasado muchos años desde entonces.

Así habla el pensador contemplativo que mira profundamente en los misterios del mundo, que sólo puede captar todo esto en su propio pecho con sus pensamientos y que ahora mira hacia atrás, a los misterios de Eleusis. Y continúa:

Tu imagen, amada, se presenta ante mí,
y la alegría de los días ya pasados. Pero pronto cede
A la dulce perspectiva de volver a verte.
Ahora el anhelado ardiente abrazo se convierte en una imagen
Que veo ante mí; luego la escena donde vienen las preguntas,
Y más secretamente, mirando para ver
Qué puede haber cambiado en mi amigo
En el porte, en el porte, en el modo de pensar
Desde la última vez que nos vimos; el placer de estar seguro
De encontrar de nuevo la vieja confianza, más firme, más madura,
Una unión que ningún juramento selló jamás.
Vivir para hablar libre y abiertamente,
Y nunca, nunca hacer un pacto con los estatutos
Que regulan la opinión y la forma en que sentimos.
Ahora el gran deseo que me llevó a ti
Tan fácilmente a través de montañas y ríos
Está negociando con la realidad inerte
Pero pronto un suspiro marca la división entre ellos
Y con él, el sueño dulce fantasía creada pronto se va.
Mi ojo se eleva a la bóveda eterna del cielo,
A ti, ¡oh brillante estrella de la noche!
Y de tu espacio eterno fluye
El olvido de todos mis deseos, de todas mis esperanzas.
Mi mente se pierde mientras miro,
Todo lo que llamaba mío se ha desvanecido.
Me entrego a lo inconmensurable.
Estoy en él, soy todo, y no soy más que él.
El pensamiento, cuando vuelve a mí, se siente ajeno,
Teme el infinito y en un laberinto
No penetra en las profundidades que contempla.
La fantasía acerca lo eterno a la mente,
casándolo con la forma y la figura. Bienvenidos,
espíritus sublimes, sombras elevadas
Cuyas frentes irradian perfección.
No temáis, siento que también es mi tierra,
La gloria y solemnidad que brilla a vuestro alrededor.

Así, este pensador invoca a los espíritus que en verdad se aparecieron a los discípulos de Eleusis. Luego invoca a ella misma, la diosa Ceres, que trabajaba en el centro de los Misterios. Pues Ceres no es sólo la diosa de la fertilidad terrestre, sino también la fecundadora de la vida espiritual.

¡Ja! Si las puertas de tu santuario se abrieran ahora,
¡Oh Ceres, una vez entronizada en Eleusis!
Sobrecogido de entusiasmo sentiría ahora
los escalofríos de tu cercanía,
Comprendería tus revelaciones,
contaría el significado sublime de las imágenes, oiría
Los himnos en la comida que los dioses tomarían.
Las sublimes palabras de sus consejos.
Pero ahora reina el silencio en tus salones, ¡oh diosa!
Los dioses se han ido al Olimpo,
Lejos de los altares profanados;
Lejos de la tumba de la humanidad profanada
Es el genio de la inocencia cuya magia una vez los trajo aquí.
La sabiduría de tus sacerdotes está en silencio.
Nada de los benditos sacramentos
nos ha sobrevivido, y en vano ahora
La curiosidad de los eruditos busca más que el amor
De la sabiduría. Los buscadores lo poseen ahora, y te desprecian.
Para dominarla, buscan palabras
Que expresen su sublime realidad.
¡En vano! No es más que polvo y cenizas lo que descubren,
En las que tu vida no volverá en toda la eternidad.
Sin embargo, aquellos eternamente muertos, contenidos en la moderación
También les gustaba ahondar en la decadencia, con el alma toda ida. En vano.
No quedó señal de tu ayuno, ni rastro de imagen alguna.
Al hijo de la fe sagrada, cosas sublimes enseñó,
...la profundidad del sentimiento, eran demasiado sagradas...
Para dejar que signos y símbolos secos ocupen su lugar.
El pensamiento no puede abarcar el alma,
Porque fuera del tiempo y el espacio, inmerso en su sentido
De vasta infinitud, se olvida de sí misma y una vez más despierta
A la plena conciencia. Queriendo hablar de esto a otros,
E'en las lenguas de los ángeles, conocerías la pobreza de las palabras.
Se estremece, habiendo creído tan pequeño lo sagrado,
Hecho tan pequeño que las palabras parecen ahora pecaminosas;
Temblando guarda silencio.
Así, el iniciado se impuso un silencio que una sabia
Ley ordenaba a los espíritus menores nunca proclamar
lo que veían, oían y sentían en la santidad de la noche,
No sea que el clamor de sus tonterías perturbe al hombre mejor
En sus devociones; el sonido hueco de las palabras
le haga enfurecerse contra lo sagrado en sí, para que
que no sea pisoteado en el fango, confiado
Incluso a la memoria, para que nunca sea
juguete y mercancía de sofistas,
que se vende por una miseria,
ni un manto para pretendientes palabreros, ni una vara
Sobre la espalda de alegres muchachos, y sea tan vacía
Al final, que sus raíces vitales yacerían
sino en el eco de lenguas ajenas.
Avariciosamente, diosa, tus hijos no
Llevaron tu honor a callejones y mercados, guardándolo
En el santuario de sus pechos.
Por eso no viviste en sus labios.
Su vida te honró. Vives en sus actos.
Durante esta noche, también, te escuché, diosa sagrada.
A menudo la vida de tus hijos también te revela a mí.
A menudo siento que eres el alma de sus actos.
Eres sublimidad de mente, fe firme
Inquebrantable en un espíritu divino, aunque todo lo demás perezca.

En épocas más recientes, era necesario que el poder del pensamiento se expresara de forma idealista, por un lado, y de forma más materialista, por otro. Incluso Hegel dejó de ser comprendido, y es uno de los espíritus perdidos de la humanidad. En la segunda mitad del siglo XIX, todo estaba impregnado del espíritu del materialismo, y aún hoy este espíritu prevalece en los círculos más amplios. Si siguiera dominando, fosilizaría por completo a la humanidad en sus fenómenos culturales.

En la segunda mitad del siglo XIX se impuso una actitud extraña. Ya en el siglo XVIII, Lessing había dicho que una creencia no tiene por qué ser disparatada precisamente porque surgió en la infancia pura e inocente de la humanidad. Esta creencia, que se encuentra en todos los pueblos como base de la cultura, es, sin embargo, presentada por el materialista como ideas infantiles, fantásticas, y sólo en lo que ha creado el pensamiento científico se ve todavía algo que corresponde al espíritu masculino maduro.  La vida práctica se ha convertido en una carrera y una precipitación en busca de bienes materiales para satisfacer necesidades puramente físicas, y como resultado amenazan con producirse cosas mucho peores. La ciencia, con su lema: "Cómo hemos llegado tan maravillosamente lejos", parece al mismo tiempo inmensamente superior a todo lo que la humanidad ha producido anteriormente para lograr una conexión con el mundo: la sabiduría sacerdotal caldea y babilónica, las enseñanzas de Pitágoras y otros. Del gran Platón se dice que no conocemos la confusión que dejó tras de sí. Se dice que el "Timeo" es incomprensible, pero la gente no busca la razón por la que no lo entiende. Aquí podemos recordar las palabras de Lichtenberg: si una cabeza y un libro chocan y suena a hueco, no tiene por qué ser a causa del libro. En la práctica, el materialismo también ha dado lugar a la hipocresía, que sobre todo se niega a admitir que la vida está dominada por esfuerzos puramente materiales. Casi nunca se ha hablado tanto de ideales y se han comprendido tan poco como en este momento.

Fue en esta época cuando tuvo lugar la misión de Helena Petrovna Blavatsky. Puede decirse, sin minimizar en absoluto la importancia de su personalidad, que se impuso a su alma una tarea que en realidad era demasiado grande para ella. Si queremos resolver el enigma de por qué esta mujer en particular fue llamada a llevar el mensaje de la Teosofía al mundo, llegamos a la conclusión de que ella ofrecía la única manera en que los espíritus dirigentes podían hacerse comprender por la gente de Occidente. Las personalidades que ocupaban cargos oficiales no tenían la menor comprensión de los hechos espirituales necesarios para la humanidad. Incluso el concepto de espíritu se había perdido, y cuando se hablaba de espíritu, sólo significaba una palabra vacía. 

Esta extraña mujer con las peculiares disposiciones psíquico-espirituales de su juventud estaba llamada a llevar al mundo un mensaje que ningún erudito era capaz de traer. Desde muy joven, vio el mundo como algo distinto de lo que prescribía la educación del siglo XIX. Podía percibir entidades espirituales en todo lo que nos rodeaba, que para ella eran tan reales como algo tangible. Y desde su más tierna juventud tuvo una cosa en común: una gran reverencia por un espíritu sublime. Sin esta gran reverencia, ningún ser humano alcanza jamás la comprensión. No importa lo agudo que sea el intelecto de uno o lo penetrante que sea la razón de uno, o incluso si uno ha desarrollado tenues poderes clarividentes, uno no puede penetrar en el conocimiento real y verdadero sin lo que se llama gran reverencia. Porque el verdadero conocimiento sólo nos puede ser dado por aquellos seres que están muy por delante de la humanidad en su desarrollo. Todo el mundo admite que los seres humanos individuales se encuentran en diferentes etapas de desarrollo. En nuestra era materialista, quizás esto no se admita tan fácilmente, pero no se pueden negar ciertas diferencias. Pero la mayoría de la gente probablemente opina que su comprensión ya es la más elevada. El hecho de que existan seres aún más elevados, más allá de Goethe y Francisco de Asís, no se admite tan fácilmente. Sin embargo, ésta es la condición básica para la realización. Nadie la alcanza que no tenga esta gran reverencia, que se ha perdido completamente por la visión niveladora de nuestro tiempo.

Esta gran reverencia es un hecho importante para los seres humanos. Todos procedemos de mundos espirituales, de una vida original en el espíritu. La parte divina real de nuestra alma proviene de una fuente primordial divina. Hubo una vez para cada uno de nosotros en la que se despertó en nosotros por primera vez la mirada hacia el exterior, desde el mundo espiritual hacia el mundo sensorial. En la antigüedad, todas las personas tenían una conciencia tenue pero clarividente. De sus almas surgían imágenes que apuntaban a una realidad que les rodeaba. Sólo más tarde comenzó la conciencia sensorial, tal como la tenemos hoy. En un determinado momento del desarrollo, como se describe simbólicamente para Eva en la historia del paraíso, la serpiente del conocimiento se acercó a cada uno de nosotros y dijo las palabras en una encarnación lejana: "Tus ojos se abrirán, reconocerás el bien y el mal en el mundo exterior visible". La serpiente siempre ha simbolizado a los grandes maestros espirituales. Todo el mundo tuvo un maestro tan avanzado, estuvo una vez junto a uno que le hizo oír las palabras: Un día reconocerás el entorno sensorial.

Una persona que tiene una gran reverencia se encuentra con un maestro así una vez más en la vida, cuando sus sentidos espirituales se abren. En ocultismo esto se llama "redescubrir al gurú", el gran maestro al que todo el mundo debe buscar y al que sólo puede encontrar si tiene una gran reverencia y al mismo tiempo sabe que hay algo que va más allá de la humanidad de la persona corriente.

Esta gran reverencia y la conciencia de la existencia de los grandes maestros vivían en la Sra. Blavatsky, y por ello estaba llamada a transmitir algo de estos grandes maestros a la humanidad. El gurú gobierna en secreto y sólo puede ser reconocido por aquellos que han encontrado el camino hacia él. Helena Petrovna Blavatsky aportó así el sentimiento adecuado para dar a la humanidad algo completamente nuevo en el presente.

El hecho de que la conquista de algo tan nuevo va unida a muchas dificultades lo reconoce cualquiera que haya mirado un poco en los lugares donde se representa la verdad. Entonces llega el momento, para el hombre que entiende algo de la búsqueda de la verdad, en que olvida cómo criticar a las grandes personalidades. Ya no se fija en su comportamiento cotidiano. Sólo las personas que no tienen ni idea de la posición de las grandes personalidades en el mundo se aferran a estos sucesos cotidianos. Pero aquellos que ven a través de las conexiones están agradecidos por lo que estas personalidades han logrado. Este es también el único punto de vista posible hacia una personalidad como la Sra. Blavatsky.  "Muy admirada y muy regañada", esta Helena también apareció entre la gente, y casi nadie ha dicho y escrito algo tan disparatado y tonto como Helena Petrovna Blavatsky y, por supuesto, todos los que estuvieron a su altura. Los eruditos han hecho la extraña afirmación de que ella escribió una gran obra, La Doctrina Secreta, que contiene los versos dzyanos. Se dice que representan antiguas tradiciones. Los opositores, sin embargo, afirman que la Sra. Blavatsky inventó estos versos e hizo creer al mundo que eran tradiciones antiguas. Sólo la erudición se rebaja realmente a tal estupidez. Supongamos por un momento que Helena Petrovna Blavatsky realmente inventó estos versos y sumerjámonos en ellos. Si nos ocupamos de ellos sólo por un tiempo, tal vez dos o tres años, encontraremos que toda la erudición y todos los descubrimientos aún nos interesan; pero en comparación con las grandes revelaciones contenidas en estas estrofas Dzyan, todo lo que la ciencia moderna ha logrado en la actualidad realmente parece ser la cosa más trivial. ¿No creen que la veneración por Helena Petrovna Blavatsky podría entonces crecer aún más? Sin embargo, para quien dedique un pequeño lapso de dos a tres años a penetrar en el significado profundo de estos versos, será indiferente que estos versos hayan sido escritos hace miles de años o que hayan sido compuestos por Helena Petrovna Blavatsky en el último tercio del siglo XIX. Si se piensa en ello, podría incluso decirse que el milagro sería aún mayor en el segundo caso. Tanto más insensata es entonces la objeción de los críticos, que sólo demuestran que no han entendido una palabra de todo el asunto. He aquí algo de los grandes obstáculos que enfrentó Helena Petrovna Blavatsky. Luego la gente habla de que ella cometió tal o cual error. El sentido de su verdadera importancia difícilmente puede vivir en tales personas.

Pues bien, la Sra. Blavatsky ha comunicado a la humanidad fenómenos de los mundos ocultos. Quienquiera que conozca este camino hacia los mundos ocultos, como lo recorriera Helena Petrovna Blavatsky, sabe también qué peligros están relacionados con él. Cuando se analiza con cuanta facilidad las pasiones pueden ser despertadas por el mundo de los sentidos, y qué abismos son experimentados por aquellos que tuvieron que mirar en los mundos ocultos de la manera que fue necesaria para escribir un libro como la "Doctrina Secreta", uno ya no cuestiona las apariencias externas asociadas con esta significativa personalidad y su entorno. Incluso esta fuerte naturaleza fue casi aplastada por la resistencia del mundo. Precisamente porque se enfrentó a tanta incomprensión y falsa autoridad podemos comprender, dada la receptividad y sensibilidad de sus poderes ocultos, que llegara al final de su vida como una personalidad en cierto modo quebrantada. Pero lo que ella trajo al mundo vivirá en la humanidad y tendrá futuro.

El estado de ánimo que he querido pintar ante sus almas a partir de las palabras de uno de los más grandes hijos de los tiempos modernos, este estado de ánimo de anhelo debe extenderse cada vez más. Podrá encontrar satisfacción en lo que la Sra. Blavatsky debe aportar al mundo y en lo que debe desarrollarse cada vez más. Es precisamente entonces que honramos más a esta personalidad cuando la consideramos como una inspiradora. Ella quería gobernar sólo como fiel discípula de las grandes fuerzas espirituales que estaban detrás de ella, y sólo aquellos que trabajan en el espíritu de la corriente teosófica trabajan en el espíritu de estas fuerzas espirituales. La vida espiritual, que se ha vuelto sombría, recobrará vida cuando cada vez más personas comprendan lo que Helena Petrovna Blavatsky quiso traer al mundo con tanto coraje, energía y audacia. Y es posible obtener una comprensión más profunda de lo que puede ser ese Día del Loto si miramos más allá de todos los cotilleos históricos y nos esforzamos por ver lo esencial.

Esta es la comprensión correcta del movimiento teosófico cuando nos damos cuenta de que el espíritu viviente de Helena Petrovna Blavatsky debe continuar trabajando a través de nosotros para la salvación y el progreso de la humanidad. Entonces no sólo diremos con perezoso sentimentalismo que este espíritu es inmortal y celebra un nuevo cumpleaños, sino que nosotros mismos contribuiremos a que viva y trabaje donde debe trabajar. <Porque ese fue probablemente el único deseo personal de la fundadora, que los miembros del Movimiento Teosófico se convirtieran en el medio vivo de expresión del espíritu que ella desinteresadamente puso enteramente al servicio de este movimiento espiritual, y cuanto más comprendan los miembros este espíritu de desinterés y más aprendan a darse cuenta de que existe un deber para con el conocimiento, más se darán cuenta del espíritu de Helena Petrovna Blavatsky. Siempre se oye decir: "Lo principal es el amor y la compasión". Ciertamente, el amor y la compasión son lo principal, pero sólo el conocimiento puede hacer que el amor y la compasión sean fecundos. Hay una conveniencia, y no es en absoluto rara, incluso entre los que creen esforzarse por el espíritu. Se puede aprender a decir "amor" en un segundo. Se tarda una eternidad en adquirir conocimientos para la salvación y la bendición de la humanidad. Y absorber esta conciencia de que la comprensión es la base de toda actividad espiritual real debe convertirse cada vez más en el significado del movimiento teosófico. Por eso es importante seguir paso a paso a la fundadora de nuestro movimiento en la comprensión inquieta, sin dejarnos distraer por una autocomplacencia que no quiere aprender, sino que quiere captarlo todo en un día. Esto puede ser estudiado en los trabajos y esfuerzos de Helena Petrovna Blavatsky, y es por eso que toda charla que surge de la conveniencia ociosa es vana. Pero lo que debemos aprender persiguiéndola como continuación de lo que ella misma comenzó en el plano físico, es el esfuerzo por el conocimiento científico-espiritual.

Traducido por J.luelmo jun,2020