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jueves, 28 de diciembre de 2023

GA158 Dornach, 15 de noviembre de 1914 La relación del hombre con el mundo elemental - III -

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RUDOLF STEINER


LA RELACION DEL HOMBRE CON EL MUNDO ELEMENTAL -III-

Dornach, 15 de noviembre de 1914

3ª conferencia 

Hasta qué punto la Tierra misma es un inspirador para las personas que viven en ella, ya lo dijimos ayer, al menos en forma de indicios, ya que sólo se pueden dar indicios en un ámbito lo más amplio posible.

Es importante y significativo, especialmente en nuestro tiempo, ser conscientes de que existen tales conexiones como aquellas de las que hemos hablado, porque el hombre dentro del desarrollo terrenal está justo en nuestro tiempo presente a punto de emanciparse de nuevo, por así decirlo, de esta influencia terrenal, de dejarse penetrar de nuevo, por así decirlo, por aquellas influencias que no vienen del mundo terrenal, sino del mundo espiritual que rodea la tierra.

Este esfuerzo por introducir en las facultades humanas, en el pensar y sentir humanos, por así decirlo, lo que no es meramente terrenal, subyace a nuestro esfuerzo científico-espiritual. Todas las tendencias de la educación moderna van realmente en la dirección de este esfuerzo científico-espiritual, y bien puede decirse que hay dos cosas de las que el hombre contemporáneo debe ser cada vez más consciente.

La primera es que el hombre, en relación con su propia esencia anímica, pertenece a un mundo que no se revela a los sentidos exteriores, sino que se encuentra sólo detrás del mundo de los sentidos exteriores, que el hombre pertenece a tal mundo con su esencia anímica más íntima, al que no se puede llegar ni por la observación de los sentidos ni por las conclusiones y la lógica basadas en la observación de los sentidos. Será tarea de nuestro tiempo aclarar este punto, que todo el conocimiento impartido por los sentidos externos y su filosofía, que se basa sólo en el conocimiento sensorial externo, no puede acercarse a lo que el alma humana es en realidad.

La segunda es una verdad que les es familiar por su vida espiritual-científica, pero que saben que aún está bastante alejada de la conciencia general del presente. Es la importante verdad de las repetidas vidas terrestres, del hecho de que el alma humana no se agota en el cuerpo en el que vive entre el nacimiento y la muerte, en todo lo relacionado con este cuerpo, sino que pasa de vida en vida.

Puesto que estas dos verdades, la de que el alma pertenece a un mundo que está más allá del mundo de los sentidos, y la de que pasa de vida en vida, se cuentan entre las más importantes para nuestra época, que primero hay que comprender, he añadido un capítulo en el segundo volumen de mis "Enigmas de la Filosofía" en el que estas dos verdades se señalan de un modo intensivo a partir del curso del desarrollo de la propia humanidad, pues es una necesidad urgente de nuestro tiempo que cada vez más personas aprendan a comprender estas dos verdades.

Ya que este libro "Los Enigmas de la Filosofía" no está dirigido específicamente a los antropósofos, sino a todas las personas que pueden leer y comprender lo que han leído, era necesario tratar de señalar estas dos verdades brevemente, si bien lo más claramente posible. Puede decirse que está en la conciencia más profunda de la gente de los tiempos modernos dirigir sus pensamientos hacia estas verdades. Primero sólo diré dirigir sus pensamientos. En todas partes del libro, podemos notar tales tendencias a dirigir sus pensamientos hacia estas verdades. A veces trataba de  citar a personas de la nueva historia espiritual que tienden hacia esas verdades. Me gustaría dar otro ejemplo hoy.

Una de las mentes más grandes del siglo XIX es, sin duda, Emerson, que escribió de forma tan significativa y contundente, si no en un lenguaje filosófico pedante, al menos en un lenguaje contundente. Emerson señala en todas partes, tanto si habla de la naturaleza como del género humano, que la estructura externa del mundo, que el hombre observa con sus sentidos y capta con su intelecto, es sólo la cáscara, la fantasmagoría, y que sólo se llega a la verdad si se intenta penetrar detrás de la fantasmagoría.

Pero mentes como la de Emerson van aún más lejos. Y me gustaría dar un ejemplo de ello. Entre sus importantísimos libros, Emerson también escribió uno titulado "Los representantes de la raza humana". En este libro trató a Platón como el representante de todo el esfuerzo humano filosófico; a Swedenborg como el representante del esfuerzo humano místico; a Montaigne, un importante espíritu del siglo XVI, como el representante del escepticismo; a Shakespeare como el representante de la facultad poética; a Goethe como el representante de la facultad literaria y a Napoleón como el hombre de acción, como el representante del hombre de acción.

Sin embargo, con este libro se ha logrado algo significativo. Pone el enfasis en los tipos de humanidad en relación con la vida anímica. Sería interesante ver cómo el representante del esfuerzo filosófico se encuentra en Platón y cómo el representante del esfuerzo escéptico se encuentra en Montaigne. Este libro representa una de las mayores hazañas del esfuerzo intelectual humano. Ahora bien, curiosamente, Emerson dedica, diría yo, un relato particularmente afectuoso a Montaigne, aunque es precisamente este relato afectuoso lo primero que llama la atención cuando uno profundiza lo suficiente en este capítulo sobre Montaigne. Esto vuelve a ser muy significativo para el enfoque retrógrado de Emerson sobre la visión del mundo de las ciencias espirituales. El que se compromete seriamente con esta visión del mundo se da cuenta de cuán verdaderamente cada cosa tiene dos lados, de modo que, cuando uno trata de expresar una verdad, sólo puede decir algo unilateral, y el segundo lado debe acechar, por así decirlo, en el fondo.

El escéptico, que tiene un vivo sentimiento de que, como quien dice, ya se comete una injusticia cuando se formula estrictamente una verdad, está tocado en lo más profundo por el fluido espiritual-mental que siempre está ahí en el alma humana y que impide, en cuanto sólo está tocado por el mundo espiritual, presentar con demasiado aplomo una verdad de contornos nítidos, sin señalar que en cierto sentido lo contrario de ella también tiene una justificación.

Este ser tocado en cierto sentido por un sentimiento que proviene de la espiritualidad hace de Montaigne una personalidad importante. Pero eso no es lo que quería señalar. Quería señalar la manera en que Emerson explica cómo se encontró con Montaigne. Dice: Ya de niño encontré un volumen de Montaigne en la biblioteca de mi padre, pero no lo entendí. Cuando se graduó en la universidad, volvió a mirar el libro, y entonces sintió el extraño impulso de familiarizarse frase por frase con lo que Montaigne había escrito. Y así lo hizo, siguiendo este impulso. Ahora vemos en el capítulo sobre Montaigne, que Emerson escribió, que estaba buscando una expresión de por qué de repente se obsesionó con Montaigne y de repente empezó a absorberlo por completo. Aquí no encuentra mejor expresión para ello que decir: Sentí como si yo mismo hubiera escrito estos libros de Montaigne en una vida anterior. De aquí se ve cómo un espíritu moderno en el sentido más eminente, que se acerca a lo que es la exigencia del presente, se ve obligado, allí donde quiere expresarse sobre las cosas más íntimas de su alma, a formar una expresión que tiende enteramente a la verdad espiritual-científica de la reencarnación. No puede encontrar una expresión mejor y debe, por tanto, utilizar la idea de repetidas vidas terrenas.

Algo así es extraordinariamente característico, es tremendamente significativo, y esto nos lleva ahora a enlazar con el pensamiento que se expresó ayer. Si nos fijamos en los espíritus más distinguidos de nuestro tiempo, -y uno de los más distinguidos es Emerson-, tienen por un lado, si son espíritus tan importantes como Emerson, el conocimiento terrenal que han asumido, en la medida en que están situados en el proceso evolutivo de la tierra. Ellos saben lo que se asume hoy como ser humano. Saben que cuando se está situado en un determinado punto de la tierra, habla una determinada lengua y demás cosas que es costumbre transmitir al niño, al joven, en el lugar donde se está situado, y así aportar eso que se llama educación al ser humano. Este conocimiento, que se transmite a un pueblo de esta manera, es el conocimiento de un gran círculo. Es justo decir que éste es el conocimiento de un gran círculo, uno puede decir eso cuando ve cómo procede realmente Emerson.

Sabemos que cuando tenía que dar una conferencia, parecía que lo que decía salía de su mente en el momento en que lo decía. Todo parecía improvisado. Cuando se le visitaba un día en que tenía que dar una conferencia, los visitantes podían ver que por la sala había todo tipo de notas, de las que había recogido lo que tenía que decir, por así decirlo, sobre el exterior de su tema. Pero detrás de lo que transmitió a la humanidad de este modo se escondían intimidades, y es precisamente una intimidad que he expresado, que la idea de vidas terrenas repetidas resplandece muy castamente en un lugar.

Se puede ver cómo incluso los mejores de nuestro tiempo, al sentir, presentir y también expresar tales verdades en sus almas, permanecen castos dentro de sí mismos, no queriendo aún llevar estas verdades al reino del que brota el conocimiento externo.

Si ahora abordamos la cuestión desde el punto de vista de la ciencia espiritual, debemos iluminarla todavía de otro modo, pues nuestra época es aquella cuya misión consiste en llevar a la claridad, al conocimiento real, en moldear en formas de conocimiento lo que hasta ahora ha estado retenido en el alma y sólo ocasionalmente insinuado, de modo que nuestra época tiene realmente la tarea de llevar a la plena claridad, a una verdad evidente por sí misma para los hombres, mucho de lo que hasta ahora nuestra época ha ido sacando a la fuerza de las almas de los mejores. Y aquí podemos describir exactamente cómo era cuando Emerson, en sus ricas conferencias, decía una frase expresando una comprensión sobre la vida industrial de su entorno y unas líneas más tarde decía algo sobre la antigua India, y de nuevo algo sobre Shakespeare. De este modo, recopilaba sus conocimientos terrenales, por así decirlo, y a menudo se le escapaba una observación en medio de ellos, procedente de la intimidad de su alma.

¿De dónde viene lo que encierra semejante comentario? Esto sólo puede responderse considerando todos los aspectos de la naturaleza humana. En su tiempo en la tierra el hombre sólo reconoce lo mínimo, sólo una parte de su vida, la que tiene lugar desde que se despierta hasta que se duerme. La otra parte de la vida transcurre durmiendo, y esta parte de la vida humana es bastante, bastante variada.

Es cierto que para muchísimas personas esta vida mientras duermen procede de tal manera que entran en contacto con entidades elementales del mundo que están conectadas con manifestaciones de la naturaleza humana mas bajas que las manifestaciones diurnas. Uno quisiera decir que desde que se duermen hasta que se despiertan, es decir, en el reino de la vida elemental, la vida nocturna, las personas se dedican a toda clase de travesuras, cosas más allá de las cuales están cuando están en la vida exterior. ¿Quién no sabría que a menudo debe avergonzarse de sus sueños? Esta es una experiencia general que todos pueden hacer. Así que mientras duerme el hombre se entrega a toda clase de travesuras, en una sociedad que no es buena, sino que más bien apela a sus pasiones, a sus instintos, que es mucho peor que aquella en la que se cría durante su vida de vigilia.

Sólo comprendiendo esto se puede entender mejor lo que ha sucedido históricamente. El hombre de hoy debe estar dotado del don de no dar demasiada importancia a los sueños, para no practicar el desenfreno con demasiada fuerza en su vida física. Por lo tanto, olvida sus sueños muy fácilmente, olvida las estupideces de sus sueños, y eso es bueno para él, porque debe estar preparado para entrar en el mundo espiritual en la conciencia de vigilia, mientras que en el pasado el hombre estaba allí para permitirse entrar en este mundo espiritual desde que se dormía hasta que se despertaba.

De hecho, una mayor conciencia de este mundo no está tan lejos de nosotros como solemos pensar. También les daré un ejemplo de esto. Existe un cuadro de Alberto Durero que ha desconcertado a mucha gente, especialmente a los estudiosos. El grabado representa a grandes rasgos una figura parecida a un sátiro o un fauno que sostiene, por así decirlo, a un ser femenino. 

Otro ser femenino aparece desde el fondo, acercándose a esta pareja como si los castigara. Y cerca de ella, un hombre hercúleo, con un garrote en la mano, aparta al ser femenino castigador del grupo de la mujer con el sátiro para que no pueda acercarse. Podría decirse que es bastante extraño, extremadamente extraño, cómo los eruditos se han esforzado por comprender esta imagen. Suele llamarse "Hércules". Pero lo que se expresa con esto no existe en la leyenda habitual de Hércules. Por ello nos preguntamos: ¿Cómo se le ocurrió a Alberto Durero esta escena? Y se han propuesto las ideas más curiosas. Podemos ver en Herman Grimm, por ejemplo, lo impotente que se encuentra ante este cuadro. No sabe qué hacer con él. Él propone las ideas más curiosas. ¿Y por qué sucede eso? ¿Por qué la gente no sabe qué hacer con ella? Porque él y los eruditos no saben, -mientras que Alberto Durero aún lo sabía-, que la gente aún puede penetrar en un mundo espiritual mientras duerme. Hoy en día esta conciencia se ha perdido. Dürer todavía sabía, sin embargo, que hay hombres, por ejemplo, que durante el tiempo que dormían se dedican a todo tipo de fechorías en comunión con el mundo elemental, hombres que durante el tiempo ordinario son hombres bastante bien educados, pero que durante el tiempo que dormían vuelven a caer en el mundo del instinto y se dedican a todo tipo de cosas inútiles, a todo tipo de desenfrenos.

En el cuadro de Alberto Durero, vemos al sátiro y a Hércules con el garrote. Al buen Hércules que está allí le gustaría a él mismo ser este sátiro. Pero vive en el mundo físico, en un mundo moral en el plano físico, y su mujer no se lo permite. Ella viene y quiere alejarlo. Pero a él le gusta y la retiene.

Vemos aquí un proceso interior del alma y sabemos que Alberto Durero aún sabía algo de estas cosas. Esto explica gran parte del arte de siglos no tan lejanos, porque en aquella época aún existía la conciencia de la conexión del hombre con el mundo espiritual-elemental directamente contiguo al físico.

Pero si dirigimos nuestra mirada a espíritus tan nobles como lo fue Emerson, debemos decir que no practican el desenfreno mientras duerme, sino algo noble. Cuando están así en el mundo espiritual con su yo y con el cuerpo astral, entran en contacto con las verdades que se suponen verdadera antroposofía en la humanidad. Lo que en el futuro se convertirá en conocimiento físico se abre paso en su conciencia. Se podría decir que Emerson recibe algo así mientras duerme. Por eso se presenta tan castamente, íntimamente en lo que tiene que decir sobre la vida física con los sentidos físicos y el intelecto, examinando la amplia vida terrenal.

Ahora no serviría para la apropiada dirección de la evolución de la humanidad, que se quedaría simplemente así que la gente sólo capta, me gustaría decir, en su vida durmiente, lo que está detrás de la apariencia de los sentidos, detrás de la fantasmagoría de los sentidos. Porque ese es de nuevo el significado de la evolución, que la vida durmiente pierde cada vez más importancia en la cognición. Se tiene que ser un espíritu importante como Emerson si se quiere conquistar algo como la idea de vidas terrenales repetidas a partir de la vida durmiente. Sino mas bien, aquello que es espiritual debe venir a la humanidad, debe encontrar su camino en la humanidad. Así como estas verdades están en conexión con la vida más íntima del alma humana, así como se proclaman allí como en una especie de amanecer, especialmente con espíritus como Emerson, por otro lado debe haber de nuevo una disposición terrenal para comprender tales verdades en la brillante conciencia despierta. Debe haber una disposición terrenal para sentirse a sí mismo de tal modo que le resulte natural reconocer estas verdades. Debemos darnos cuenta de que esto todavía no es natural en el presente, porque como científicos espirituales somos todavía un grupo tan pequeño, y todos los que están fuera del esfuerzo científico espiritual nos consideran tontos o algo parecido.

No es propio de la educación moderna reconocer estas verdades inmediatamente. El temperamento natural del hombre habla en contra de ello. Lo que la gente esgrime lógicamente contra la ciencia espiritual es, por regla general, extraordinariamente inferior, pues los hombres no se resisten a ella por motivos lógicos; se resisten a ella porque por su propia naturaleza, por todo lo que son por las fuerzas de la tierra, no están generalmente predispuestos a aceptar tales verdades ni siquiera hoy en día.

Pero tiene que llegar un momento en que la naturaleza del hombre esté constituida de tal manera que pueda ver estas verdades directamente, igual que hoy puede ver las verdades matemáticas. El hombre debe estar organizado por naturaleza de tal manera que pueda ver estas verdades. Para ello es necesario que, durante el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la muerte, esté constituido físicamente de tal manera, que su cerebro esté organizado de tal modo que pueda ver estas verdades.

Hablando en el sentido de la charla de ayer, debe establecerse una relación tal entre los espíritus que trabajan en la tierra y los hombres, que éstos estén constituidos de tal manera que puedan recibir estas verdades, y esto sucede de tal modo que una extensión de tierra, como mostré y constaté ayer, se inclina de este a oeste hacia los tres golfos de los que hablé ayer. Esta zona terrestre es exteriormente sólo una fantasmagoría, está en realidad compuesta por los espíritus de la tierra. En realidad es para que los espíritus de esta área de tierra trabajen en las personas y las formen físicamente para que se den cuenta de las verdades de la constitución anímica-espiritual del hombre y de las repetidas vidas en la tierra. Lo que los espíritus más occidentales tienen que, me gustaría decir, conquistar como si lo sacaran del dormir, tendrá que convertirse en una verdad más evidente en la vida de vigilia entre aquellos que se inclinan hacia la evolución de la humanidad desde el Este. Se podría decir que la tierra prepara sus cuerpos para lo que necesitan para la evolución. Esta tierra es ciertamente lo que describí ayer: un organismo de gran alcance que está animado y que de vez en cuando envía desde su vida anímica a los espíritus de la tierra que organizan los cuerpos de tal manera que puedan intervenir en la evolución de forma adecuada.

Como ven, estas cosas son extraordinariamente profundas y significativas, y tienen que involucrarse en ellas si quieren entender de qué se tratan. Sin embargo, si ustedes comparan la tierra como organismo anímico y espiritualizado con lo que es el hombre como organismo anímico y espiritualizado, hay una gran diferencia. El hombre se encuentra en relación con los espíritus actuales de la Tierra a través del exterior de su cuerpo físico, en el que en realidad no vive en absoluto, sino en el que se encuentra en su interior. A través del cuerpo etérico está en relación con los espíritus del agua; a través del cuerpo astral está en relación con los espíritus del aire, y a través de su conexión con el yo está en relación con los espíritus del fuego.

Cuando el hombre abandona los cuerpos físico y etérico mientras duerme, él vive con su yo y su cuerpo astral sólo en relación con el calor que surge a través de la tierra y el aire que le envuelve y respira a través de ella. Está desligado de todo lo que la tierra y el agua configuran en el cuerpo físico. Allí el hombre es realmente arrancado, cuando duerme, de todo lo que, me gustaría decir, hacen los cuerpos físico y etérico como seres terrenales. Por supuesto, el aire y el calor también pertenecen a la tierra, pero sólo a la tierra en conjunto, no a las partes de la tierra. Ahora bien, para el hombre como ser animado, espiritualizado, el calor es hasta cierto punto aquello en lo que habita como en su propio elemento. Una preparación para esto ya está presente en los animales superiores. Tienen su propio calor, no sólo el calor de su entorno. Viven en su alma, en su propio calor. Los humanos en particular han desarrollado esto, que viven en su propio calor, que tienen su propia temperatura. Esto es algo que le aísla a lo diferente del mundo exterior. El calor es, por así decirlo, algo de lo que cada ser humano lleva su quantum dentro de sí y lo lleva consigo. Allí, en su propio calor, se encuentra en su propio hogar.

En el aire generalmente vive menos. Me gustaría decir que la diferenciación de la tierra ya ejerce cierta influencia sobre él. Que viva en el aire de la montaña, en el aire del agua o en el aire de la tierra supone una cierta diferencia. El ser humano entra en contacto con lo que actúa sobre él desde el exterior. Lo mismo ocurre con el ser humano como organismo que se ha espiritualizado por completo.

Con la tierra, como organismo con alma y espiritualidad, sucede lo contrario. Lo que el calor es para el hombre, lo terreo lo es para la tierra, lo sólido terrenal, y el calor es para ella lo más externo que tiene relación con la tierra animada del mismo modo que la tierra la tiene con nosotros. La tierra es tierra hasta la médula, como nosotros somos calor hasta la médula. La tierra se diferencia exteriormente en cuanto al calor. Dependiendo de si extiende sus extremidades hacia las regiones heladas o hacia la región bochornosa de los trópicos, abre su alma hacia fuera, hacia el calor, del mismo modo que nosotros nos inclinamos hacia la región en la que vivimos en relación con nuestro cuerpo físico. Con la tierra ocurre exactamente lo contrario que con el hombre, y en ello se basa la cooperación de la tierra como organismo animado y espiritual con el hombre como organismo animado y espiritual. Es a través de esta cooperación que surge lo que surge en el cuerpo físico humano, para que este cuerpo físico humano, en la sucesión de naciones y pueblos, entre en la evolución de toda la existencia terrena de la manera correcta. Tenemos una intensa relación entre lo terrenal y lo humano, especialmente en los pueblos que se desplazaron de Oriente a Occidente como masas de pueblos. Y se podría expresar esta relación intensa como si en la propia tierra se viera un ser poderoso, y este ser poderoso decidiera intervenir en la evolución de forma correspondiente, digamos a partir del siglo XX. Allí debe decirse a sí mismo: debo dirigir ciertas entidades espirituales hasta mi superficie, debo dejar que sean activas de tal manera que preparen los cuerpos físicos para que los cuerpos físicos puedan recibir a través del cerebro las verdades que son aptas para la humanidad en este momento de la evolución.

Lo que acabo de decir es como un pensamiento que tiene la tierra. Este pensamiento sólo se capta si se hace con la debida piedad y reverencia, si no se lo toma como los pensamientos de la ciencia externa, sino cuando se lo considera como algo sagrado, como algo que no se puede pronunciar irreverentemente, porque se recuerda la conexión del hombre con el mundo espiritual, porque se está directamente dentro de él en el trato de lo humano con lo divino, donde se dicen tales cosas. Por lo tanto, se debe tener cuidado en todas partes de que la atmósfera necesaria de sentimiento y sensibilidad esté allí donde se dicen tales cosas. Esto es extremadamente importante con tales cosas. Uno quisiera decir: En cierto sentido, tales cosas no deben decirse de otra manera que no sea basándose en el sentimiento, en el estado de ánimo de la oración. Una mirada hacia los mundos espirituales debe pulsar a través de lo que así pensamos al acercarnos a tales pensamientos. Y para que esto pueda suceder de forma natural, ya a través del medio exterior, para este fin se construye nuestro edificio, y para este fin se hace todo lo que ha de salir a la luz en él.

Así que en lo que acabo de describir vemos una especie de ejemplo de cómo la tierra como tierra trabaja espiritualmente a través de lo que está contenido en su elemento sólido, cómo desarrolla y crea lo que vive en ella en evolución.

En cambio, si vamos más hacia el Oeste, tenemos relaciones diferentes. Ayer os describí una relación en la que Occidente coopera con Oriente, en la que el elemento líquido se inclina hacia Oriente como un ser poderoso y la triple naturaleza anímica se expresa en los tres grandes golfos, que los pueblos espiritualmente inclinados de la antigua Finlandia todavía percibían como Wäinämöinen, Ilmarinen y Lemminkäinen, y que hoy se llaman tan prosaicamente golfos de Finlandia, Botnia y Riga. Allí trabajaban conjuntamente en el antiguo pueblo finlandés lo que procede del elemento líquido y lo que procede del elemento sólido.

Se puede plantear la cuestión de la significación de un pueblo que ha cumplido una misión tan eminente en el curso de la misión terrestre como el gran pueblo finlandés y que, sin embargo, aún se mantiene para épocas posteriores. Todo esto tiene su significado en todo el progreso de la evolución, que un pueblo así permanezca, que no desaparezca de la tierra cuando ha cumplido su misión. Así como el hombre mismo conserva los pensamientos que ha concebido a cierta edad en su memoria viva para una edad posterior, así también los pueblos anteriores deben permanecer como una conciencia, como un recuerdo vivo y continuo de lo que sucede en tiempos posteriores: como una conciencia.

Y ahora se podría decir: La conciencia del Oriente europeo será la que el pueblo finlandés ha conservado. Ha de llegar un momento en que la comprensión de las tareas de la evolución se apodere de los corazones, en que se produzca un florecimiento de las ideas de Kalewala precisamente desde el centro del pueblo finlandés, en que esta maravillosa epopeya de Kalewala se espiritualice y se entremezcle con las ideas modernas de la ciencia espiritual, en que llegue de nuevo a la conciencia de toda Europa en su profundidad.

Los pueblos europeos veneraban las epopeyas homéricas. La epopeya Kalewala fluía de razones de la vida anímica aún más profundas. Pero esto no se puede reconocer hoy en día. Sin embargo, esto se reconocerá cuando las enseñanzas de la ciencia espiritual se utilicen de la forma adecuada para explicar los fenómenos espirituales de la evolución terrestre. Una epopeya como Kalewala no puede conservarse sin que se conserve en existencia viva, sin las almas que habitan en el cuerpo, que están relacionadas con los poderes creadores de Kalewala. Como conciencia viva permanece. Por eso puede seguir funcionando, por el hecho de que no son las palabras sino que lo que ha vivido en ella misma sigue viviendo, que existe un centro desde el que puede irradiar. Es importante que este centro exista, al igual que los pensamientos que tuvimos antes existen en la vida posterior.

En Occidente es más lo que forma y moldea el cuerpo etérico. Estas son verdades difíciles, y deben ustedes acostumbrarse a ellas, porque yo no tengo la posibilidad, que espero tengan ustedes algún día en la evolución de la tierra, de analizar en todo un año las cosas que tengo que explicar en una hora; deben ustedes permitirse complementar muchas cosas con sus pensamientos, pensar meditativamente en lo que he dicho. Entonces les resultará plenamente familiar. En particular, no intenten acercarse a las cosas con estos o aquellos apresurados matices de sentimiento.

En Occidente hay más de un efecto sobre el cuerpo etérico, que tuvo que ser moldeado y formado de la misma manera, solo que en un tiempo más anterior que el cuerpo físico en Oriente.

Como ven, es muy fácil malinterpretar esas cosas, porque las diferencias son sutiles, muy sutiles. Si por ejemplo, uno ve lo importante que es entre los pueblos de Occidente que el cuerpo etérico haya sido formado más por los espíritus del agua, entonces es natural, -porque el cuerpo físico es una huella de ello-, que el cuerpo físico también haya sido formado como una huella del cuerpo etérico, a partir de las fuerzas del agua. Pero es importante que en Oriente las fuerzas actúen más directamente en el cuerpo físico. Por lo tanto, hay que dirigir la atención a lo que es importante. La ciencia física externa no puede hacer esta sutil diferenciación. Ve que el cuerpo físico oriental está configurado de una manera y el cuerpo físico occidental de otra. Eso es todo lo que puede ver. Sólo la ciencia espiritual puede profundizar en estas diferencias. Además, el lenguaje es muy torpe e inadecuado para expresar tales diferencias.

Cuando se dicen cosas muy diferentes, a menudo se tiene la impresión de que en realidad se está diciendo lo mismo. Ayer, por ejemplo, tuve que decir que para los pueblos asiáticos es importante que las fuerzas que forman el cuerpo físico residan en su propio cuerpo etérico. Hoy debo decir que entre los pueblos de Occidente es importante que el cuerpo etérico se forme a partir de las fuerzas del agua. Si ustedes toman el conjunto, comprenderán que en la antigüedad se daba el caso de que entre los pueblos orientales de Europa había que formar el cuerpo etérico, pero hoy, ahora, es el momento en que hay que formar el cuerpo físico, mientras que entre los pueblos occidentales se da el caso de que su cuerpo etérico se forma después de que su cuerpo físico ya ha recibido la impronta más de fuera, que su cuerpo etérico está directamente expuesto a los genios del mar, a los genios del agua.

Con los pueblos de Occidente, lo que ellos son se produce porque los impulsos entran en el cuerpo etérico. Allí donde los impulsos entran más en el cuerpo etérico, depende menos de lo espacial y más de lo temporal. En la sucesión del tiempo es más importante cómo funcionan los impulsos.

Cuando observamos el este, vemos cómo los pensamientos, por así decirlo, rezuman de la tierra para preparar al ser humano para la evolución futura. Cuando observamos hacia el Oeste, vemos los pensamientos, las fuerzas que forman los cuerpos etéricos en la sucesión del tiempo, rezumando de lo fluido.

Y allí vemos que en Occidente, hasta Europa Central, el cuerpo etérico del ser humano ya fue moldeado en la antigüedad, moldeado de tal manera que este cuerpo etérico vive su vida inmediata corporalmente, vivamente, exteriormente.

¿Qué significa esto? Significa, mis queridos amigos, que en tiempos antiguos vivieron en el Oeste de Europa gentes que sacaron su forma de vida del cuerpo etérico de la misma manera que ahora, cuando el cuerpo etérico ya ha trabajado con estos antiguos impulsos, el hombre trabaja fuera del cuerpo físico. Vivían gentes que todavía tenían un contacto vivo con el mundo espiritual, especialmente con el mundo elemental. Esto pertenece a los tiempos antiguos. Aquellos tiempos en que los genios del elemento fluido hablaban de la manera más viva con el cuerpo etérico del hombre en Occidente son, por así decirlo, ya pasados. Pero cuando se habla a este cuerpo etérico, es diferente que en nuestra época, donde se habla ante todo al cuerpo físico del hombre. Al cuerpo físico del hombre se le habla de tal manera que se produce una impresión en sus sentidos, que adquiere conocimientos y adopta ciertos hábitos de vida que están relacionados con las impresiones de los sentidos.

Con estos antiguos pueblos de Occidente aún era posible que en sus hábitos de vida, en lo que vivía dentro de ellos, estuvieran aún más conectados con el mundo elemental. Los celtas eran unas gentes que conocían el mundo elemental tal como nosotros conocemos hoy el mundo físico, gentes para las cuales el mundo elemental no estaba cerrado, que podían hablar de los genios de la naturaleza, de los genios del agua, de los genios de la tierra, tal como nosotros hablamos de los árboles, de las plantas, de las montañas, de las nubes, que tenían contacto directo con estos genios de la naturaleza. Y la peculiaridad de la vida en Europa se basa en que esto era así en la antigüedad, porque entonces el cuerpo etérico del hombre se veía afectado de la misma manera que hoy se ve afectado el cuerpo físico a través de los sentidos.

Después, sin embargo, se trabajó más precisamente sobre el cuerpo etérico del ser humano, pero que este cuerpo etérico está formado de tal manera que la relación de los genios del fluido con él, tiene lugar más en el subconsciente, que el contacto consciente con los espíritus de la naturaleza retrocede más.

¿Cómo se llegó a esta situación? Para Francia, por ejemplo, se produjo porque la ola de desarrollo celta se sobrepuso a la ola de desarrollo románico, porque el elemento celta se entremezcló con el elemento románico. En la confluencia de lo celta y lo románico tenemos dos impulsos. Un impulso antiguo, que media directamente el trato entre el mundo elemental y el cuerpo etérico, y en el impulso nuevo, en la influencia del románico, tenemos aquello que también entra en el cuerpo etérico, pero entra en él de tal manera que es como algo histórico, una oleada histórica, de modo que podría ocurrir lo que ya he dicho en las conferencias anteriores, que en el elemento francés podría tener lugar un renacimiento del antiguo elemento griego.

Si queremos comprender correctamente a este tipo occidental de ser humano, debemos evaluar correctamente estos diversos impulsos, que también fluyen hacia el cuerpo etérico. Y ahora hemos hablado, por así decirlo, de fenómenos característicos en relación con las influencias sobre el cuerpo físico y en relación con las influencias sobre el cuerpo etérico. Las cosas son diferentes cuando consideramos la región media. Aquí las cosas son algo diferentes. Aquí tratamos con algo, me gustaría decir, mucho más tácito, con algo que se puede caracterizar menos claramente. Aquí tratamos con el hecho de que tanto los espíritus térreos como los espíritus del elemento líquido tienen un efecto directo sobre el cuerpo físico.

Como ven, se trata de una transición. Aquí, en Occidente, los espíritus del elemento líquido tienen un efecto directo sobre el cuerpo etérico. En Centroeuropa disminuyen los espíritus del elemento líquido, y a ellos se unen ciertos espíritus del elemento térreo. Estos tienen un efecto directo sobre el cuerpo físico; menos fuerte sobre el cuerpo etérico. Cuando se va más hacia el este, los espíritus del elemento térreo refinan el cuerpo físico. Por lo tanto, hemos conectado de alguna manera con Europa Central todo aquello que ha abastecido a Europa durante mucho tiempo con tales cuerpos físicos que son accesibles al elemento líquido y al elemento sólido, y por lo tanto vemos que aquello que fluye en la evolución de la humanidad debe volverse más complejo. Vemos que de este fondo, de este depósito, el pueblo de los francos, preparado, como he descrito, por los genios de lo líquido y lo sólido, se empuja a sí mismo hacia el elemento de la población celta-románico; y sólo entonces surge aquello que descubrimos como el elemento eficaz en la evolución de la humanidad.

Los francos, que se quedaron atrás, conservan así la peculiaridad, la cualidad de absorber preferentemente en el cuerpo físico lo que emana de los espíritus fluidos y térreos, -los sajones están relacionados con esto. Los francos, que se desplazaron hacia el oeste, unieron su esencia a la que procede de la influencia directa de los genios del mar, lo que se hace aún más significativo por cuanto absorbe la historicidad del elemento románico.

De este modo se entrelazan los impulsos y podemos comprender que, sobre todo si queremos describir la Europa occidental, no podemos llegar a una comprensión que no sea teniendo en cuenta todo lo que interviene en el cuerpo etérico.

Si queremos caracterizar a Europa Central, debemos decir que depende más del cuerpo físico, depende más de lo que se configura en el cuerpo físico. Ahora vemos cómo tales impulsos, como los expresados, se concentran por así decirlo en determinados centros, cómo surgen característicamente en determinados centros. Dos centros de este tipo, realmente característicos el uno del otro, se encuentran en Europa Central, por un lado, y en las Islas Británicas, por otro. En Europa Central, donde se expresa con más fuerza, tenemos lo que he llamado el elemento sólido, donde lo que procede de los genios de lo fluido y de los genios de lo sólido afluye al cuerpo físico, donde se mezcla así, y en las Islas Británicas, donde, -en cierto modo con más fuerza que en Francia, por ejemplo-, lo que procede de los genios del elemento fluido actúa preferentemente en los cuerpos etéricos. Esto ha hecho que en estas dos regiones vivan gentes que en el fondo llevan en sí los mismos impulsos; sólo que unos los llevan en el cuerpo físico y son capaces de todo lo que está relacionado con el trabajo de estos genios en el cuerpo físico; los otros, en las Islas Británicas, los llevan en el cuerpo etérico y, por lo tanto, están llamados a realizar todo lo que está relacionado con los impulsos del cuerpo etérico. Si me permiten la grotesca expresión, podría decir que si ponen juntos a un alemán y a un inglés, notarán la diferencia cuando los miren como cuerpos físicos. Sólo se dan cuenta de la similitud cuando juntan el cuerpo físico del alemán con el cuerpo etérico del inglés. Sólo entonces surge aquello que nos muestra que allí viven los mismos impulsos, que allí viven correctamente los mismos impulsos.

Vean lo que surge, me gustaría decir caricaturizado, en la visión externa, que se queda con la fantasmagoría externa. No malinterpreten la palabra. Esto sólo se presenta ante ustedes en su verdadera forma cuando se dan cuenta de lo que se convierte en la base de la vida, de lo que es la verdad. Pero puesto que en el mundo las entidades deben cooperar, porque no puede ser de otro modo que las entidades cooperen, ya que el mundo es un todo, debe ser de modo que por un lado ciertos impulsos actúen a través del cuerpo físico, por otro lado a través del cuerpo etérico. Me gustaría decir que así es como debe ser. Esto crea la correspondiente cooperación real.

Miren ustedes, a través de esto ha surgido lo que aparece en el mundo espiritual como una relación muy especial entre el mundo alemán y el mundo británico. Yo expliqué esta relación muy especial para el Este y el Oeste en una lección anterior mostrándoles cómo tiene lugar una cierta lucha en el mundo espiritual para el Este y el Oeste, causada por la diferencia entre las almas que vienen de un cuerpo oriental y las almas que vienen de un cuerpo occidental.

Lo que provocan las circunstancias que acabo de describir es algo distinto. Les pido que no tomen lo que tengo que decir hoy como si pudiera tomarse intelectual o especulativamente. Tienen que observar en el mundo espiritual, de lo contrario no podrán llegar a la conclusión correcta. Poco a poco se está formando una armonía entre lo que actúa desde Europa Central y las Islas Británicas, una armonía, una verdadera alianza espiritual, que ha experimentado gradualmente tal fortalecimiento que se puede decir que, espiritualmente hablando, no hay almas terrestres que se amen más hoy en día que las almas terrestres de Europa Central y las almas terrestres de las Islas Británicas. Allí existe el amor más fuerte, espiritualmente concebido, y esto se expresa exteriormente en lo que ahora vemos ante nosotros. Así de enredadas están las cosas.

En verdad, uno no pronunciaría tales cosas basándose sólo en una comprensión ligeramente fundamentada, si no las hubiera obtenido a través de las experiencias más dolorosas. No crean ustedes que les está permitido estereotipar pensando que toda alianza en el mundo físico es una guerra en el mundo espiritual, y que una guerra en el mundo físico es una alianza en el mundo espiritual. Las cosas son como yo se las he descrito. Y el hecho de que esto se exprese como una lucha es la señal, en la cultura materialista actual, de la dificultad de vivir realmente la materia en lo espiritual.

Nuestra época se resiste a reconocer lo que hay en el mundo espiritual, no sólo con palabras, sino también con hechos. Intenta presentar lo contrario de lo que está presente en el mundo espiritual porque la era materialista se resiste a reconocer lo espiritual también en los hechos. Y de esta forma, aquello hacia lo que tiende el mundo espiritual, -a saber, la armonía de lo que se ha logrado en el mundo físico en Europa Central y lo que se ha logrado en el mundo etérico en las Islas Británicas-, queda ahogado en la Maya por lo que hoy vemos como lucha y odio mutuo.

Como ven, vale la pena que aquellos que no son científicos espirituales nos tomen por tontos, ya que las percepciones que provienen del mundo espiritual son bastante contrarias a lo que se puede observar en el mundo físico. Pero podemos estar seguros de que el desarrollo ulterior de la humanidad depende de que las verdades espirituales realmente penetren, de que la gente realmente aprenda a ver más allá del mundo de los sentidos. Esto requiere acontecimientos de los que he hablado más o menos claramente en estos días.

Podemos alegrarnos de que el karma nos haya reunido aquí, en una zona neutral donde es posible hablar de estas cosas tan sin reservas, porque hoy en día no es fácil hablar de estas cosas. Pero es bueno que los científicos espirituales se familiaricen con estas cosas, porque pueden observar lo que ocurre en el mundo exterior precisamente como un incentivo para mirar detrás del velo. Muchas cosas tendrían que seguir siendo completamente incomprensibles si no se pudiera mirar detrás de este velo. Las cosas sólo adquieren todo su sentido cuando se ve detrás de este velo.

Traducido por J.Luelmo dic,2023


domingo, 24 de diciembre de 2023

GA158 Dornach, 14 de noviembre de 1914 La relación del hombre con el mundo elemental - II -

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RUDOLF STEINER


LA RELACION DEL HOMBRE CON EL MUNDO ELEMENTAL -II-

Dornach, 14 de noviembre de 1914

2ª conferencia 

Si consideramos sólo el cuerpo físico del hombre, es muy difícil llegar al conocimiento del que hablamos la última vez. Esto es especialmente válido con aquellos pueblos que pertenecen al Nuevo Mundo, Europa y América.

El cuerpo humano físico en estas regiones se forma desde dentro en mucha menor medida que en Asia y África, por ejemplo. En los pueblos de Asia y África, el cuerpo físico se forma más desde dentro, a partir de las fuerzas que yacen en el cuerpo etérico. En los pueblos de Europa y América, la mayor influencia en las fuerzas formadoras y moldeadoras del cuerpo físico proviene de influencias externas.

Podemos decir algo así: En cuanto buscamos las fuerzas que forman y modelan el cuerpo físico humano, debemos hallar fuerzas etéricas. Para los habitantes de África y Asia, estas fuerzas etéricas yacen más dentro de sus propios cuerpos etéricos. Para los habitantes de Europa y América residen más bien en el mundo etérico que rodea al hombre desde el exterior.

Por lo tanto, los habitantes de África y Asia están más en contacto con las fuerzas etéricas internas, mientras que los habitantes de Europa y América están más en contacto con las fuerzas etéricas externas y, por lo tanto, más en contacto con los espíritus de la naturaleza.

Si quiero expresarme primitivamente, tener menos en cuenta lo que nos ha quedado claro a través de la observación científico-espiritual, entonces yo tendría que decir: El cuerpo físico de los pueblos africanos y asiáticos se caracteriza más desde dentro, más por fuerzas formativas internas. El cuerpo de los pueblos europeos y americanos se caracteriza más por su orientación hacia las condiciones del mundo externo. Las fuerzas externas se plasman más en las formas plásticas y por lo tanto modelan más las formas del cuerpo físico.

En el escrito "El umbral del mundo espiritual" he señalado cómo encontramos en el hombre, en cuanto tomamos en consideración su cuerpo etérico, que está relacionado con todo el organismo de la tierra en mayor medida de lo que uno podría creer si se limita a dirigir la mirada al cuerpo físico. La tierra misma es una especie de ser vivo. Pero mientras que el hombre como ser vivo se nos aparece hasta cierto punto como una unidad autosuficiente, de modo que también debemos sentirlo como una unidad, debemos considerar la tierra como un organismo vivo de tal modo que veamos en ella una multiplicidad de seres naturales que trabajan conjuntamente.

En primer lugar, la propia masa sólida, que forma los continentes, pertenece a la tierra. Pero aquello a lo que nos dirigimos como esta tierra material y sólida no es otra cosa que Maja. La realidad es una gran suma de espíritus de la naturaleza, que a su vez son dirigidos por espíritus de jerarquías superiores. El hecho de que todo esto se agrupe y actúe como una tierra sólida es Maja. La tierra es espíritu hasta la médula. Esto se ha subrayado a menudo.

Pero no sólo la masa sólida pertenece a la tierra, sino también lo que impregna la tierra como agua, y en la medida en que la materia de la tierra se vive a sí misma en el líquido, estamos de nuevo ante el agua como Maja. En realidad, sin embargo, se trata de un gran número de espíritus de la naturaleza. Lo mismo ocurre con el aire y también con el calor que impregna y baña la tierra. Todo ello no son más que una suma de espíritus de la naturaleza, y la materia no es más que la maja exterior.

Más que en Asia y África, en el hombre europeo, - limitémonos a esto por el momento-, existe, por así decirlo, un constante intercambio de impulsos entre las fuerzas etéricas interiores y los seres elementales contenidos en el fuego, el agua, el aire y la tierra. Estos seres elementales actúan sobre los cuerpos etéricos humanos desde el exterior, y a través de ello reciben las fuerzas modeladoras y formadoras, que luego configuran la apariencia y el comportamiento del cuerpo físico incluida el habla. Pues en definitiva el habla también es una actividad del cuerpo físico. Pero por supuesto los impulsos para esto residen en el cuerpo etérico.

Ahora bien, lo que se forma, lo que se hace del hombre, está asistido, digo asistido, debido a esta cooperación, -ahora hablo siempre principalmente del hombre europeo-, de los espíritus elementales, y en el modo de obrar de estos espíritus elementales de la naturaleza reside algo del mundo espiritual que forma al hombre, en la medida en que este hombre es un ser terreno.

La última vez les dije que la cultura oriental de Europa fue precedida por, digamos, un estrato cultural cuyo pueblo estaba constituido de tal manera que todavía poseía en su alma algo de lo que hoy está más relegado al subconsciente de la gente, que en la vida ordinaria poseía como una división del alma en el alma sensible, racional y consciente. Les he señalado que el pueblo finlandés, el gran pueblo finlandés de la antigüedad -el pueblo actual es sólo un remanente de un pueblo finlandés antaño muy extendido- tenía un alma tal, que las almas de estas gentes, en una cierta clarividencia antigua que se desarrolló en ellos, en su experiencia directa del día, tenían algo de división del alma en el alma sensible, racional y consciente.

Les contaba que en la gran epopeya Kalewala las tres figuras: Wäinämöinen, Ilmarinen y Lemminkäinen expresan la representación de cómo esta alma tripartita es condicionada, por así decirlo juzgada, desde dentro del cosmos.

Ahora bien, ¿Cómo pudo ocurrir algo así? ¿Cómo pudo desarrollarse un gran pueblo en un determinado punto de Europa -así nos preguntamos- que tuviera un alma del tipo que he descrito?

Ahora bien, el modo en que el hombre desarrolla su verdadero ser, el don de la tierra, se debe a que los espíritus de la tierra trabajan en él desde abajo, a través de la maja de la materia terrenal. Desde abajo, por así decirlo a través de la tierra sólida, actúan los espíritus de la tierra y así es como en nuestro ciclo estos espíritus de la tierra se emplean esencialmente para suscitar la naturaleza yoica en el ser humano.

Si ahora en una tribu, como era el antiguo pueblo finlandés, algo irradiara en el alma de lo que yace por así decirlo bajo la naturaleza del yo, que es más espiritual que la naturaleza del yo, que está más conectada con las fuerzas divinas, -pues cuando el alma se siente dividida en tres, está más conectada con las fuerzas divinas. Si tal cosa surgiera, entonces de cierta manera no sólo lo terrenal con sus espíritus elementales podría irradiar desde abajo hacia lo terrenal del ser humano, sino que algo más tendría que irradiar hacia este terrenal, otra influencia elemental.

Ahora bien, así como la existencia física del hombre está íntimamente ligada a los espíritus de la tierra, -la existencia física en la medida en que es una existencia terrena, y en ella desarrolla su yo-, está ligada a los espíritus que obran desde la propia tierra, de abajo hacia arriba, así también el alma del hombre, que se manifiesta como la existencia anímica natural, temperamental, de carácter del hombre, está ligada a todo lo que vive en la tierra como el elemento acuoso, como el elemento líquido. Los espíritus del elemento acuoso y líquido deben, por tanto, abrirse camino en estas almas, que se dividen así en tres partes.

Ahora, para nuestro ciclo temporal, el elemento terrestre es el elemento que forma el yo, es decir, lo que es importante. Cuando sobresale otro elemento, por ejemplo el elemento acuoso, entonces éste sobresale más del mundo espiritual. No está contenido en el propio ser humano. Debe, por así decirlo, hundirse en el ser humano como ser espiritual, para que éste reciba en su naturaleza terrenal algo que le conduzca al mundo espiritual.

Suponiendo que la superficie de la mesa es de donde salen las fuerzas elementales de la tierra, entonces cuando un elemento espiritual quiere hundirse en ella, debe provenir del organismo de la propia tierra, de algo que es espiritual en sí mismo. Un ser debe estar ahí, un ser real que no sea el hombre mismo, que inspire al hombre, por así decirlo, a la triple división del alma. Debe haber, pues, un ser que trabaje, por así decirlo, sobre el alma, que trabaje a partir de la espiritualidad de la naturaleza, para que el alma sensible, el alma racional y el alma consciente se separen, para que las almas puedan decir realmente: Hay algo que actúa para mi alma sensible a partir de la naturaleza, algo así como un wäinämöinen, que fluye hacia mí como un ser de la naturaleza, que me da los poderes del alma sensible.

Pero también hay algo que actúa como Ilmarinen, algo que me da los poderes del intelecto o alma racional, y también hay algo que actúa como Lemminkäinen, algo que me da los poderes del alma consciente. Cuando hay un ser que, por así decirlo, estira sus tentáculos hacia la naturaleza como a través de una especie de cuello, cuando un ser que tiene su cuerpo grupal principal aquí, por así decirlo, y estira sus tentáculos aquí, de modo que tenemos aquí una de los tentáculos con el alma sensible, y el segundo tentáculo sensitivo se estira aquí y el tercer tentáculo sensitivo aquí, entonces el ser natural tiene un cuerpo y estira su alma en él, por así decirlo, como si fueran tentáculos del alma, con el fin de inspirar, y allí pueden formarse los cuerpos etéricos, que dan al alma la capacidad de sentirse a sí misma en tres partes.

Los antiguos finlandeses, el pueblo de la antigua Finlandia, decían: "Vivimos aquí, pero sentimos algo así como tres seres poderosos que no son seres del plano físico, que son seres de la naturaleza. Se revelan desde el oeste, son tres partes, órganos por así decirlo, de un gran ser que tiene su cuerpo allá, pero extiende sus tentáculos hacia nosotros aquí: Wäinämöinen, Ilmarinen, Lemminkäinen. Una poderosa criatura marina se extiende de oeste a este, extendiendo sus tentáculos sensitivos y dotando a esta tribu de lo que es el alma en tres partes.

Los pueblos que aún sentían esto sentían y hablaban así, incluso en Kalewala, como ya he explicado. El hombre moderno, que hoy vive sólo en el plano físico, dice que el mar occidental se extiende hasta aquí; éste es el golfo de Botnia, éste es el golfo de Finlandia y éste es el golfo de Riga. Tomamos juntos, sin embargo, queriendo ver a través de lo espiritual de lo físico exterior, aquello que se nos aparece como en un corte transversal de la naturaleza, tomamos juntos lo siguiente. Allí abajo todavía hay mucha agua, allí está el aire, el hombre respira aire, y el mundo marino allí es un ser grande, poderoso, que sólo está formado de manera diferente a la que estamos acostumbrados. Este es un ser poderoso que se extiende sobre él, y con este ser el hombre de la raza anterior estaba en una conexión bastante distinta, definitivamente configurada. Y cuando ahora hablamos de espíritus del pueblo, estos espíritus del pueblo tienen las herramientas para trabajar en los seres elementales que viven en numerosas de tales expresiones del alma. Organizan un ejército, por así decirlo, para trabajar, para trabajar en el cuerpo etérico y desde el cuerpo etérico para hacer que el ser humano sea tal que su cuerpo físico sea una herramienta para aquello que se supone que es para su misión particular en la tierra.

Sólo cuando podemos ver las formas que se nos presentan en la naturaleza como expresión de lo espiritual podemos comprender la naturaleza misma en su conexión con el hombre, cuando no nos limitamos a mirar irreflexivamente los límites del mar y de la tierra, sino que comprendemos lo que se expresa en estas formas. 


También podría ocurrírsele a alguien que mira el rostro humano decir: Sí, existen tales formas. Allí la carne y el aire limitan juntos. Pero si alguien dice esto, habrá comprendido poco de ello. Sólo lo habrá comprendido cuando lo entienda como una expresión del hombre, como un rostro. Así que aquí, también, uno sólo lo ha comprendido cuando lo ve como cierta fisonomía de un ser poderoso que extiende fuera del océano ciertas partes de su cuerpo principal, que extiende esta parte de su fisonomía.

Realmente ocurren muchas cosas por debajo del umbral de la conciencia, y los espíritus de la forma no han colocado las formas en la naturaleza en vano. Estas formas pueden ser comprendidas. Son la expresión del ser interior. Y cuando nos convertimos en discípulos de los Espíritus de la Forma, entonces nosotros mismos formamos formas que expresan lo que vive en la esencia interior de lo natural y lo espiritual.

Así, por ejemplo, en nuestros arquitrabes, en lo que está por encima de las columnas, deben formarse formas que sean realmente la expresión de esa espiritualidad que ha de ponerse en conexión con lo que ha de suceder en el interior del edificio. El ser humano es, en efecto, un ser que emerge, por así decirlo, de un mar con su superficie, de un mar de realidad, de realidad oculta, en el que está inmerso.

Vean, este es otro ejemplo de cómo en realidad tenemos que penetrar detrás de la Maya si realmente queremos comprender lo que tenemos ante nosotros en el mundo, especialmente si queremos comprender al hombre con todas sus expresiones. Allí debemos descender a menudo a aquello que vive en el hombre sin que él lo sepa, o que sólo aprende poco a poco por mediación del conocimiento.

Pues no podemos hacer otra cosa cuando dirigimos nuestra mirada a cualquier parte, sino mirar primero la maya exterior, y entonces debemos darnos cuenta de que detrás de esta maya exterior se esconde algo extraordinariamente complejo.

Si tuviéramos la inclinación de adentrarnos por todas partes en aquello que yace detrás de la maja, entonces habría una armonía infinita, un unísono en todo el ser humano, pues en cierto sentido este ser humano está relacionado con un armonioso ser unificado a través de infinitos impulsos subterráneos, y todo lo que está presente en el mundo sólo puede ser comprendido si se lo examina en relación con aquello que yace bajo la superficie de la existencia.

Siempre queda algo parcial cuando se limita uno a mirar algo en relación a Maya. Quiero puntualizar algo. Es cierto que cosas como las que acabamos de discutir sólo pueden comprenderse plenamente de forma gradual. Quiero mostrar lo difícil que es, incluso en la vida ordinaria, entrar realmente en todo lo que hay en las cosas que se nos acercan. Por ejemplo, quizá muy pocos de nuestros queridos amigos se habrán dado cuenta de que en una conferencia reciente hablé intensamente de Suiza, de algo que está estrechamente relacionado con la naturaleza suiza. No sé cuántas personas son ahora realmente conscientes de lo que estoy hablando. Sin embargo, recordarán que después de las cuatro conferencias que di sobre la lectura y la audición ocultas, di una conferencia en la que hablé mucho sobre Herman Grimm en términos puramente externos, históricos. Esa fue una conferencia en la que realmente se habló mucho de Suiza, pero hay que volver al interior de la cuestión, a lo que hay bajo la superficie. ¿Por qué?

Verán, el hombre, -repito algo bastante elemental-, se compone, como sabemos, de su cuerpo físico, de su cuerpo etérico, de su cuerpo astral y de su naturaleza yoica. Sabemos que la naturaleza yoica y el cuerpo astral abandonan el cuerpo físico y el cuerpo etérico en el ser humano dormido y están, por así decirlo, en el exterior, más bien en el mundo espiritual, en un mundo del que podemos decir así: En la noche estamos en este mundo, donde están los seres elementales, etéricos. Pero también hay en él, esos seres elementales espirituales que están conectados con toda la estructura de nuestro ser físico. Todos ellos están presentes y activos en él. Una serie de entidades elementales están conectadas con toda la estructura de nuestro ser físico. Una vez llamé la atención sobre esto en una serie de conferencias que di en Kassel sobre la conexión entre el Evangelio de Juan y los otros Evangelios, cómo el hombre a través de sus antepasados está conectado con las entidades de la naturaleza elemental. He señalado, -pueden ustedes leerlo en dicho ciclo de conferencias-, que si ordenamos sus cuatro miembros de esta manera, aquí el cuerpo físico, aquí el yo, aquí el cuerpo etérico, aquí el cuerpo astral, entonces ha heredado lo que vive más en su cuerpo físico y en su yo, del lado paterno.

Los que hayan leído atentamente el ciclo de conferencias recordarán que lo que vive más en el cuerpo etérico y en el cuerpo astral es heredado del lado materno. Cuando dormimos, tenemos el cuerpo físico y el cuerpo etérico acostados en la cama, por lo tanto algo paterno y algo materno. Pero tenemos el yo y el cuerpo astral fuera. El cuerpo astral contiene aquello que se imprime en nuestras sensaciones, en toda nuestra disposición temperamental, aquello que nos da nuestro carácter anímico. Y en esto, que nos da el carácter anímico, los seres elementales, seres que llevan las fuerzas de los antepasados a los descendientes, trabajan a su vez en la secuencia del tiempo, para que estos descendientes se conviertan de una determinada manera.

En una personalidad como la de Herman Grimm hay algo bastante peculiar. Herman Grimm fue influenciado por sus antepasados inmediatos. Sus antepasados inmediatos, su padre y su tío, eran coleccionistas de cuentos infantiles y domésticos, y ellos escuchaban cómo se contaban estos cuentos. Simplemente los escuchaban cuando se los contaban y luego ellos los escribían. Pero eso no se hace, a menos que se tenga un cuerpo astral especialmente preparado y predispuesto para ello. Tales cosas deben estar profundamente arraigadas en todo el curso de los acontecimientos.

Herman Grimm tiene una cierta manera de expresarse finamente espiritual, una manera que casi se acerca a lo espiritual-científico. Esto se debe a que sus antepasados ya tenían una inclinación hacia lo cuentístico y hacia aquello en lo que vive el espíritu de la naturaleza. Aquí vemos cómo los espíritus de la naturaleza han depositado en él, algo que aún dejaban resonar cuando Herman Grimm estaba fuera del cuerpo físico y etérico con su yo y su cuerpo astral. ¿Quién contó por primera vez los cuentos de hadas a su padre y a su tío de una manera particularmente vívida, - como si estuviera dentro de un ser elemental? La esposa del padre Herman Grimm, por lo tanto la madre de Herman Grimm. La madre de Herman Grimm era el elemento vitalizador en esta transmisión de cuentos de hadas. Ella disfrutaba especialmente escuchando estos cuentos de hadas allí donde vivían entre la gente, y los registró de tal manera que los dos hermanos Grimm, padre y tío de Herman Grimm, pudieron escribirlos.

¿Quién era esta madre? Dorothea Grimm, de soltera Wild, pertenecía a una antigua familia bernesa. Ella misma era todavía ciudadana de esta ciudad. Sus antepasados habían luchado en la batalla de Murten. El sentimiento que había adquirido allí, con todos los espíritus elementales, se trasladó luego a Hesse, porque su padre, que había emigrado de Berna, o sea el abuelo del señor Grimm, había aprendido el oficio de boticario, luego se trasladó a Kassel y fundó allí la Sonnenapotheke. Cuando buscamos qué hacían los espíritus elementales en Herman Grimm, qué hacía la configuración particular de este espíritu, por así decirlo, porque estos espíritus actuaban en él mientras dormía, entonces tenemos que pensar en Suiza, y en realidad estamos hablando de algo característicamente bernés-suizo, cuando hablamos de lo que era característico de Herman Grimm.

Así que a veces, exteriormente completamente eclipsados por Maya, nos enfrentamos a lo que es esencial. Si se tiene en cuenta la estructura peculiar de su espíritu, se escucha lo que es la esencia en la mente de la madre de Herman Grimm, de modo que en realidad yo decía algo directamente suizo en lo espiritual, en lo que subrayé que yace bajo el umbral de la conciencia, y hablaba de los suizos, especialmente de los berneses, cuando hablaba de Herman Grimm. Era de esperar, por tanto, que este mismo estilo, al que se ha aludido, hubiera evocado sentimientos bastante familiares y autóctonos entre algunos de nuestros amigos.

Por lo tanto, no se trata sólo de lo que encontramos externamente, por así decirlo, sino de lo que vive en lo que encontramos externamente. La tierra con todo lo que hay en ella está en realidad en íntima conexión, la tierra como ser unificado está en realidad en íntima conexión con lo que el hombre puede ser en ella, con lo que se forma alrededor del hombre en las desviaciones a través del cuerpo etérico.

Ahora, después de haber aclarado mediante el presente ejemplo cómo debemos pasar por la Maya si queremos comprender lo que hay allí, volvamos de nuevo al dragón marino, que es, por así decirlo, el inspirador de la humanidad europea, que se abrió paso desde el Océano Atlántico para ser el inspirador de la humanidad europea. Cuando consideramos la totalidad de sus entidades elementales-etéricas, él contiene todo lo que es espiritual en la humanidad europea. Si pudiéramos comprender plenamente a este dragón, si pudiéramos entregarnos a él por completo, entonces todos seríamos clarividentes. Pero la humanidad europea no tiene la tarea de ser meramente clarividente, sino que tiene la tarea de desarrollar precisamente esa parte del alma que sobresale más allá de la clarividencia, como las islas que sobresalen del mar. Lo que ahora tenía que desarrollarse en particular, me gustaría decir, como los tipos básicos del quinto período cultural post-atlante, tenía que tener el carácter básico para destacarse como naturaleza de la conciencia, para destacarse de lo meramente anímico. Tenía que estar inspirado por los espíritus de la naturaleza que trabajan a través de la tierra. Tenía que tener la posibilidad de estar conectado por todas partes, de estar conectado por así decirlo a través de innumerables impulsos fluyentes con este ser inspirador. 

Pero tenía que elevarse, tenía que enviar lo terrenal a lo acuoso. Y esto sucedió cuando las Islas Británicas, con la suma de todos sus espíritus de la naturaleza, se elevaron fuera del mar inspirador que las rodeaba por completo.

Cuando un día exista una verdadera ciencia espiritual, entonces se sabrá que en tal área continental, los portadores del alma del hombre, o sea sus cuerpos físico y etérico, deben formarse de tal manera que la relación entre el mar y la tierra lo determina. Así como la elevación sobre el mar, la elevación de la tierra sobre el mar determina esto, es exactamente lo mismo que el hombre debe llenar ciertos espacios de su naturaleza no dejando que sean músculos, sino dejando que se conviertan en huesos, es decir, de tal manera que el ser blando y el ser duro tengan una cierta relación entre sí.

Así es también como se organizan las cosas fuera en la gran madre tierra, de tal manera que el elemento sólido surge del elemento líquido. Uno puede decir: La tierra envía desde sus profundidades los espíritus elementales, que forman la tierra en una determinada configuración, en un determinado lugar de inspiración espiritual, de modo que surge tal suelo en el que pueden habitar tales cuerpos, en los que se desarrolla el alma consciente.

La tierra sólida en el mar es realmente como un esqueleto en el ser elemental. Así como nuestro sistema óseo se asienta dentro del sistema muscular blando, así el sólido de la tierra se asienta dentro del mar. Y las tierras no surgen tan al azar como pinta la geología, sino que surgen en sus formas tan regularmente como el sistema óseo surge regularmente en nosotros, aunque no a través de células como se forman los huesos. Sólo tenemos que aprender a comprender por qué los continentes individuales se forman de tal o cual manera. Me gustaría utilizar otra comparación, sólo para que no me malinterpreten. Me gustaría decir: Para que este antiguo pueblo finlandés desarrollara la visión de la que hemos hablado, fue necesario que surgiera en el seno del mar tal configuración terrestre.

Así como los pulmones humanos dejan entrar el aire, así en esta configuración terrestre se prefiguran, -como acogidos-, tentáculos de ese gran ser que está conectado con toda la configuración de Europa.

Ya la última vez hablamos de los cuerpos que se otorgan al alma rusa cuando esta alma encarna en un cuerpo ruso. Hemos mostrado la última vez, y también en el curso de otras consideraciones, que el alma en un cuerpo ruso se forma llena de expectación, que modela en sí misma aquello que un día puede recibir un ser futuro. Para ello es necesario que esta alma permanezca en cierto modo en relación con lo espiritual. De lo contrario el yo espiritual no podría formarse. Pero por otra parte hay que impedir que esta alma se desarrolle demasiado pronto en aquellas regiones que en realidad están preformadas para ella.

Supongamos que aquí, -donde ahora está el mar Báltico-, es tierra y que aquí, -donde está Rusia-, es todo mar. Sólo habría penínsulas como Italia y demás. El golfo de Botnia, Finlandia, Riga se extenderían hasta el mar Caspio en lugar de que aquí tengamos tierra rusa. Entonces tendríamos aquí un pueblo marinero que navegaría por estas lenguas de mar. Pero entonces los cuerpos no podrían formarse aquí como es debido. Entonces el ser que extiende sus tentáculos por aquí exhalaría lo que estos marinos recibirían, y desarrollarían sus disposiciones prematuramente, -es decir, demasiado pronto. Desplegarían demasiado pronto lo que tendría que esperar a un tiempo posterior. El yo espiritual debe esperar cierto tiempo, no debe desplegarse demasiado pronto. Por lo tanto, aquí no debe haber mar, sino que la tierra debe emerger tan lejos que el yo espiritual no se desarrolle demasiado pronto, sino que aún quede la posibilidad de recibir las inspiraciones de este gran ser. Por lo tanto, no debe haber altas montañas como los Alpes, ni tierras llanas, sólo elevaciones tales que el yo espiritual no se reciba demasiado pronto. Debe haber tierra suficiente para producir el yo espiritual: es decir, zonas de tierra extensas y más llanas. Si aquí hubiera un pueblo marinero, este pueblo marinero habría desarrollado el yo espiritual hace mucho tiempo. Pero eso sería inmaduro, el desarrollo ocurriría en el momento equivocado.

Y ahora llegamos a la conciencia cósmica de la tierra. La tierra tiene conciencia cósmica, que condiciona su forma, la condiciona de tal manera que arroja la tierra por todas partes hasta donde es necesario para que los espíritus elementales correctos entren en conexión con los seres de la tierra, y por otra parte deja que el agua exista hasta donde es necesario para que los genios inspiradores trabajen.

Tenemos la impresión de que podemos mirar literalmente nuestra tierra y ver algo parecido en tal disposición de la tierra, como cuando formamos tal o cual semblante en la cara, donde también lo espiritual en el semblante aparece en tal o cual configuración de expresión. En la configuración de la tierra se nos hace presente el alma de la tierra. De hecho, tan pronto como llegamos al cuerpo etérico humano, esta entidad del cuerpo etérico humano se expande, por así decirlo, sobre toda el organismo de la tierra, y en todas partes el cuerpo etérico humano está conectado con el organismo de la tierra. En todas partes encontramos que lo que es realmente terrestre, -la maya para los espíritus de la tierra-, está conectado para el ser humano actual con su naturaleza yoica, con la naturaleza física exterior. Todo lo que es agua y aire, -espiritualmente considerado-, está conectado con lo que él desarrolla en contraposición con la naturaleza del yo. Pues toda la tierra está ahí para formar al ser humano terrenal. Lo otro es para matizar a este ser humano terrenal. Esta matización se produce por la relación mutua entre la tierra y el agua y el aire a través de la tierra.

Si nos fijamos en el sur de Europa, y en particular en las penínsulas griega e italiana, encontramos que la forma en que se distribuyen aquí la tierra y el agua prepara la tierra para tales cuerpos, que fueron capaces de soportar la cuarta cultura post-atlante, en la que el alma racional se expresa de una manera muy especial.

Si los países del sur de Europa hubieran sido más grandes y las incisiones del mar más pequeñas, en Grecia e Italia habría tenido que desarrollarse algo que sólo se desarrollaría más tarde, es decir, algo que se habría desarrollado de una forma inútil para la evolución. Para que la esencia griega se repitiera en la esencia románica de la forma que he descrito, habría tenido que extenderse hacia los mares una masa de tierra más amplia que en el caso de Grecia. Pero éste es el caso de Francia. Y en la relación que he descrito entre Francia y Grecia, puede verse exactamente cómo se expresa en la fisonomía de Grecia, cómo está cortada por todas partes por el mar, y en la fisonomía de Francia, cómo sobresale más ampliamente hacia el mar.

Hoy he querido darles algunas pistas sobre todo tipo de cosas que habrá que profundizar en nuestro encuentro de mañana en que seguiremos profundizando en estos puntos.

Traducido por J.Luelmo dic,2023

viernes, 22 de diciembre de 2023

GA158 Dornach, 9 de noviembre de 1914 La conexión del hombre con el mundo elemental - I -

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RUDOLF STEINER


LA CONEXION DEL HOMBRE CON EL MUNDO ELEMENTAL -I-

Dornach, 9 de noviembre de 1914

1ª conferencia 

Sabemos que el ser anímico humano se nos aparece dividido en alma sensible, alma racional y alma consciente. Sabemos que el yo del hombre trabaja en estas tres partes del alma, tal como se describe en "Teosofía". Ahora bien, en la naturaleza humana ocurren realmente muchas cosas que no penetran en la conciencia de la forma en que lo hacen. Es precisamente el conocimiento científico espiritual el que puede conducir gradualmente a que mucho de lo que yace en las profundidades del alma humana sea iluminado por la luz de la conciencia. Pero cuando el alma humana vive de este modo, ilumina, por así decirlo, sólo una pequeña parte de todo el horizonte del alma, y por debajo de este horizonte yace mucho de lo que tiene un significado profundo, muy profundo para el alma, pero que no llega a ser consciente para la vida ordinaria, lo cual es en cierto sentido mucho más significativo para la formación del alma humana que aquello de lo que es consciente. Sobre todo, ahora queremos dirigir nuestra mirada a algo que normalmente no llega a ser consciente. Para la gente de hoy es realmente muy saludable que no sean conscientes de ello. Sin embargo, más adelante veremos que no siempre fue así para todos los hombres. Si sólo la conciencia cotidiana ordinaria del hombre profundizara un poco y pudiera oír lo que, yo podría decir, es sólo un grado más inconsciente que la conciencia ordinaria, entonces el alma humana se daría cuenta muy pronto de que es la triplicidad de la que hemos hablado, que en realidad no es tan fácilmente una unidad, sino una triplicidad . Ya lo he indicado en el escrito "¿Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores?" que cuando el hombre comienza a avanzar hacia los mundos espirituales, se escinde, por así decirlo, en una triplicidad . Y en cuanto uno mira, como he dicho, un poco en la parte como tapada de la conciencia, pronto se da cuenta de que esta triplicidad de alma sensorial, alma intelectual y alma consciente está allí. Por debajo del umbral de la conciencia, -y no especialmente profundo para el ser humano actual-, existe realmente una especie de reino anímico, que está impregnado no por una unidad sino por una especie de triplicidad , por el brillo de esta triplicidad , de modo que en el momento en que el ser humano hace retroceder eso, que en el fondo sólo ha alcanzado tan completamente desde la segunda mitad del cuarto período post atlante y sólo después del comienzo del quinto período post atlante ya mas claramente, de modo que en cuanto el hombre hace retroceder esto, puede distinguir con precisión entre tres mundos o áreas en su alma. La primera área es la que es más inspirada, en la que entran inspiraciones oníricas, de ensueño. La segunda área es aquella a través de la cual el hombre, por así decirlo, se auto animiza a sí mismo, constituido en las partes físicas. Y la tercera área es aquella en la que recibe la conciencia del mundo. La primera zona es pues, aquella en la que penetran las inspiraciones, inspiraciones oníricas que llenan el alma, la cual está ligada al alma sensible. Una segunda zona, en la que el alma construye su cuerpo, por así decirlo, a través de sus propias formaciones internas, está ligada al alma racional. Este es el maestro artesano interior, el maestro constructor, también podríamos decir el herrero del cuerpo físico. Y la tercera, la mediación de la cognición externa, que entra en conexión con el mundo que está ligado a los sentidos, que está conectado con el mundo físico en general, está ligada al alma consciente. Así que relacionado con las fuerzas físicas podemos decir: En el fondo del alma humana reina, por así decirlo, una triplicidad anímica, y esta triplicidad se contrapone al reinado y actividad de lo que pugna por la unidad. Quiero indicar esto contrastando un reino particular del alma con el otro (véase el siguiente dibujo).
diagrama 1

En cierto sentido, este ámbito del alma funciona de un modo completamente unificado. Pero lo que el alma es según su temperamento, según su carácter, lo que reposa en lo profundo del alma, pero como alma unificada, tiene un efecto naturalmente unificado. Esto es lo que me gustaría llamar: Alma unificada, en contraste con la triplicidad .

Tal como es ahora nuestra alma, esta alma unitaria no puede salir de una cierta vida apagada si no está, por así decirlo, sobre iluminada, asistida. Y en nuestro tiempo la sobre iluminación emana siempre en alguna forma del Misterio del Gólgota, de modo que yo les señalo simbólicamente aquello que de alguna manera resplandece en el alma unitaria: alguna forma en la que el Misterio del Gólgota resplandece en el alma unitaria.

A lo largo de los años ya hemos dedicado mucho, mucho esfuerzo para hacernos poco a poco una idea de cuán infinitamente trascendental es todo lo relacionado con el Misterio del Gólgota. Por tanto, pueden imaginarse que cuando el Misterio del Gólgota irradia en el alma humana en cualquier forma, se trata siempre sólo de una cierta etapa, de un cierto grado del Misterio del Gólgota. Pero nos imaginamos que debido a que el alma unitaria es algo, por así decirlo, apagado y melancólico, pero que contiene lo que es particularmente valioso para nuestro tiempo, esta unidad debe ser irradiada de alguna forma por el Misterio del Gólgota.
diagrama 2
Ahora bien, lo que emana de los diversos centros de inspiración e iniciación en el mundo llega a todas las almas, y esto también pertenece a las influencias subconscientes en el alma humana. Como ven, el efecto del Misterio del Gólgota es amplio, universal, pero el hombre, el alma humana, sólo puede recibir este Misterio del Gólgota de una determinada manera. El centro iniciático, que trabaja especialmente en el ser interior del alma, de modo que el ser interior del alma esté debidamente preparado para dejarse irradiar especialmente por el Misterio del Gólgota, lo he tratado antes a menudo de tal modo que he dicho: El iniciado Escitianos siempre está ante este centro iniciático. - Supongamos, pues, que el alma ha sido preparada en el alma unitaria para lo que viene del Misterio del Gólgota, dispuesta a recibirlo a través de lo que actúa inconscientemente en cada alma desde Escitianos.

Ahí tenemos, por así decirlo, dividida el alma del hombre en dos realidades: en una realidad, que es tripartita, y en otra realidad, que es una unidad: en una realidad más anímica y en una realidad más natural, temperamentalmente melancólica, quisiera decir, en una realidad que absorbe más en su base natural las fuerzas del Misterio del Gólgota, por un lado, y, por el otro, las influencias de Escitianos.

Ahora bien, esta unidad no puede unirse con la triplicidad sin más, eso no sería posible, y por eso, en los hombres de hoy en día, esta triplicidad permanece por debajo del umbral de la conciencia. Esta triplicidad está, por así decirlo, amortiguada; la conciencia de ella debe apagarse. Si el alma pudiera bajar realmente a la triplicidad , se sentiría inmediatamente como una triplicidad , no como un todo. Diría: Hay una parte dentro de mí que me inspira, otra que me construye, que me forja, y otra que se relaciona con el mundo exterior. Pero esta triplicidad tiene que ser anulada, por así decirlo, eclipsada por algo que hace que el alma de la persona diga: No distingo entre las tres. Así que algo debe irradiar en las tres que haga que el alma no sienta las tres dentro de sí, que anule estas tres, que las deje ser como nebulosas entre sí.
diagrama 3
Como ven, entonces puede existir la conexión entre lo que ha de vivir en el alma como unidad y lo que está en el alma como triplicidad , si hay una comunicación, una especie de intercambio, una especie de tallo anímico, por así decirlo, que conduce a la triplicidad extinguida y que emana de ello, lo que es unidad, pero está iluminado desde dos lados, está iluminado, por así decirlo, de modo que no es sólo una unidad opaca y uniforme de la naturaleza según el carácter y el temperamento, sino que está uniformemente iluminado por lo que se supone que es el ser humano: por la conciencia del alma humana en su conexión con el ser divino-espiritual. Realmente he hecho constar algo que reposa en el fondo de toda alma humana. Ni una sola alma humana puede estar en nuestro tiempo sin el hecho de que todas estas cosas están presentes en ella.

pero ahora imaginen lo siguiente. He subrayado repetidamente aquí, para mostrar lo que se supone que es nuestra interpretación, que lo que vive en el alma humana también se expresa exteriormente, se manifiesta, por así decirlo, en la evolución exterior de la Tierra. Si en el alma humana existe una zona de este tipo que representa realmente una especie de triplicidad, que por así decirlo, ya está cubierta por la conciencia ordinaria de las personas de hoy en día, entonces debemos encontrar un día una etapa evolutiva en la que nos veamos confrontados externamente con el hecho de que el alma realmente se percibe a sí misma como una triplicidad , subdividida, por así decirlo, en tres miembros anímicos. En otras palabras, alguna vez debe haber existido un pueblo que sintiese estas tres partes del alma separadas y las sintiese de tal manera que en el fondo la unidad se sintiese mucho menos en el alma que la triplicidad , ya que la triplicidad todavía se pensaba en relación con el cosmos. Este pueblo estuvo allí en Europa y dejó tras de sí un importante monumento cultural, del que ya he hablado. Este pueblo, que una vez, en el lugar de Europa donde tenía que estar, sintió esta triplicidad en su alma, es el pueblo finlandés. Y la expresión de esta etapa cultural está plasmada en Kalewala. En lo representado en Kalewala hay una clara conciencia de la triplicidad del alma, de modo que los antiguos videntes, cuya videncia se basa en Kalewala, sentían: Hay algo inspirador en el mundo, con lo que un miembro de mi alma está conectado, mi alma sensible. Allí tiende, allí van sus poderes, de allí recibe los impulsos. Este pueblo, o estos antiguos videntes, percibían algo humanamente divino o humanamente heroico como el elemento inspirador del alma sensible. Y lo llamaron Wäinämöinen. Esto no es otra cosa que lo inspirador del alma sensible en el cosmos. Todos los destinos descritos en Kalewäla como los destinos de Wäinämöinen expresan que esta conciencia estuvo una vez presente entre un pueblo que tenía una gran extensión en el noreste de la zona europea, y que sentía los tres miembros del alma por separado y el alma sensible inspirada por Wäinämöinen

De la misma manera que estas gentes, estos antiguos videntes, sintieron que el alma racional es, por así decirlo, un miembro más en la totalidad del alma, que recibe sus impulsos para forjar, sintieron que lo que forja en el alma humana, lo que la construye, lo recibe de otra entidad elemental, heroica, de Ilmarinen. Así como Wäinämöinen corresponde al alma sensible, en Kalewala Ilmarinen corresponde al alma racional. Si leen ustedes la conferencia sobre Kalewala, podrán encontrar todo esto en ella.

Y así como este pueblo sentía, -esto hay que subrayarlo-, que en aquella época el alma consciente era percibida como aquello que primero hace del hombre un conquistador en el plano físico, estos antiguos videntes sentían en Lemminkäinen un ser conectado con las fuerzas del plano físico, un ser elemental, heroico, en el inspirador del alma consciente. Así pues, estas tres figuras, podría decirse, heroicas, si se habla por analogía con otras epopeyas, proceden del antiguo pueblo finlandés, inspirador de la naturaleza tripartita del alma.

Lo maravilloso es la conexión entre Ilmarinen y lo que se está forjando. Ya lo he insinuado. El hombre mismo se forja a partir de los elementos de la naturaleza. Este ser, que es forjado, pulverizado y forjado junto de todos los átomos de la naturaleza, es representado en un magnífico cuadro en las fraguas de Sampo en Kalewäla. Y que esta formación del ser humano a partir de estos tres miembros del alma ha sucedido una vez, luego tiene que entrar por así decirlo en un pralaya y luego emerge de nuevo, también se representa en Kalewala: cómo el sampo se pierde y se encuentra de nuevo, por así decirlo cómo aquello sobre lo que primero se extiende la oscuridad de la conciencia se encuentra de nuevo.

Y ahora imaginemos que hacia el sur, hacia el sureste digamos, se levanta otro pueblo enfrente, que en tiempos más antiguos, fue el primero en desarrollar esas cualidades del alma de las que he hablado, la uniformidad en el alma, lo que expresa la uniformidad en las cualidades del carácter, en las cualidades de la disposición, en las cualidades del temperamento. Este pueblo es un pueblo eslavo, mientras que el pueblo de enfrente es el pueblo finlandés. Este pueblo eslavo recibe sus influencias de Scitianos, que también vivió durante un tiempo en la antigüedad rodeado del antiguo pueblo escita. No es en absoluto necesario que un pueblo altamente desarrollado viva alrededor de un centro iniciático, sino que lo necesario debe suceder en el curso de la evolución. Y la penetración de cierta forma del Misterio del Gólgota es la penetración de la cultura greco-bizantina en el eslavismo. Lo que he registrado para ustedes aquí como centro de la cultura greco-bizantina, pueden, si lo desean, tomarlo como Constantinopla en el mapa de Europa, pues eso es básicamente Constantinopla.

Así que ahora tenemos almas que se encuentran impregnadas de un tipo eslavo básico. Estas son almas que, por un lado, están conectadas con aquello que puede conducir a un ser unificado a través del Misterio del Gólgota, que puede preparar almas unificadas para el cristianismo, que, por otro lado, reciben el Misterio del Gólgota de una forma muy específica, algo así como la inspiración, la influencia del Misterio del Gólgota, tal como emanaba de la cultura greco-bizantina.
diagrama 4

Pero ahora, a partir de cierto punto, debe venir algo más, por así decirlo. Lo que existía en el pueblo finlandés como subdivisión, como separación en tres miembros, cuyo sedimento está tan presente en Kalewälä, debe extinguirse. Esto sólo puede extinguirse si viene una influencia de fuera, sólo puede extinguirse por el hecho de que un pueblo o una parte de un pueblo empuje hacia dentro, por así decirlo, que esté predispuesto desde el principio a sentir no la triplicidad sino la unidad en el alma, no la unidad que se obtiene del Misterio del Gólgota, sino la unidad que se tiene, por así decirlo, por naturaleza. Si se observa al pueblo finlandés, se descubre que está particularmente predispuesto a desarrollar la conciencia de la triplicidad . Y no se puede expresar esta triplicidad en su relación con el cosmos de una manera más significativa de lo que se hizo en Kalewala. Pero entonces tuvo que ser tapado en el norte, oscurecido por aquello que, por así decirlo, apaga la conciencia de esta triplicidad . Una tribu empujó hacia abajo, que de un modo natural llevaba en su alma lo que entonces estaba allí como el afán por la unidad, que se expresó de un modo muy distinto, en un nivel muy distinto en el "Fausto" de Goethe, pero también en el Fausto en general, algo que no conoce la triplicidad, que lucha por la unidad del yo. Aquí, todavía en un nivel primitivo, esto tiene un efecto de extinción en los tres miembros del alma.

Pero la nación finlandesa era de tal clase que aún podía sentir de forma natural las fuerzas que penetraban en la "triplicidad" del alma, borrándola. (De lo contrario, no habría podido experimentar estos tres miembros del alma). Este elemento fluyente, que se abría paso en el alma, se experimentaba como una triple R, como RRR. Y como se experimentaba como algo que en el lenguaje oculto se expresa mejor que nada en las letras, o en el sonido "UUO", induciendo a decir, llega, y realmente hay que tenerle miedo, ahora fluye como un soplo en el sonido "RRRUUO" y se convierte, enraizado en lo que siempre se experimenta a través del "TAO" (T), cuando penetra en el alma humana. En el caso de la antigua divinidad Jehová, la penetración en el alma humana se expresaba con el sonido "S", o el "Shin" hebreo, y el elemento penetrante en general se expresa, con el sonido "S". Esto está relacionado con el elemento que penetra en el alma. Lo que arraiga en el alma, tiende hacia el sonido "I", (pronunciado EE), cuyo significado es bien conocido. En consecuencia, la nación finlandesa experimentó esto en el sonido "RUOTSI", y por esta razón llamó a las naciones descendientes los "RUTSI" (Ruotsi). Los eslavos adoptaron gradualmente este nombre, y como se relacionaban con ese elemento, penetrando, como lo llamaban los finlandeses, hacia abajo desde arriba, también se llamaron a sí mismos "Rutsi", que más tarde se convirtió en el nombre de los "rusos".

Así que ya ven, todo esto había de ser, lo que se cuenta exteriormente en la historia, que estos pueblos aquí asentados llamados tribus varangias, que en realidad eran tribus normando-germánicas, que tuvieron que unirse con las tribus eslavas. Esto se basa en algo que tenía que ser, tenía que ser necesario debido a la organización del alma humana. Y así surgió lo que más tarde en el este de Europa entró en la etnia europea como el elemento ruso. Por tanto, en el elemento ruso vive realmente todo aquello de lo que he hablado. Sobre todo en él vive el elemento normando-germánico, vive incluso en el nombre del que procede el término ruso, porque surgió de la manera que he indicado.

En Kalewala se expresa de manera profunda que la grandeza del pueblo finlandés se basa en que prepara realmente la unidad en la triplicidad, prepara mediante la anulación de la triplicidad la recepción de esa unidad, que ahora ya no es sólo la unidad humana, sino la unidad divina, en la que vive el héroe divino del Misterio del Gólgota.

Para que un grupo de personas pueda recibir lo que le viene, primero debe estar preparado. De esta manera nos hacemos una idea de lo que tiene que ocurrir interiormente para que lo que nos llega exteriormente pueda tener lugar en nuestro desarrollo. Les decía que en Kalewala se expresa de una manera maravillosa que el pueblo finlandés tuvo que proporcionar esta preparación, en que al final el Misterio del Gólgota se introduce en Kalewala de una manera peculiar. Cristo aparece al final de Kalewala, pero al lanzar su impulso a la vida finlandesa, Wäinämöinen parte del país, lo que expresa que lo originariamente grande, lo significativo, que llegó a Europa a través del elemento finlandés, es una etapa preparatoria para el cristianismo y éste lo recibe como un mensaje, como un mensaje de fuera.

Lo mismo que vemos con el ser humano individual que debe, por así decirlo, ser preparado de una manera extraordinariamente complicada, para que su alma pueda luego encontrar lo que necesita de los más diversos lados a fin de vivir en una encarnación determinada, también pasa lo mismo con los pueblos. Un pueblo no es algo tan uniforme, homogéneo, sino que un pueblo es algo en lo que confluyen muchas cosas. La gente que vive allá en el Este, todo esto ha confluido en ellos. Y todo eso, se podría decir, lo que interiormente es espiritual, exteriormente es, aunque de un modo leve, apenas insinuado. He dicho que entre esta gente debe haber un tallo de alma que conduce de abajo hacia arriba, o de arriba hacia abajo, si es un tallo de alma que conecta. Esto estaba presente en un poderoso camino que iba del Mar Negro al Golfo de Finlandia, y en el que se producía un intercambio entre el elemento greco-bizantino y aquel que era un elemento natural, los Rusos.

El hombre debe pasar por cosas diferentes en el curso de sus diversas encarnaciones. Una encarnación debe siempre construirse sobre la otra. El hombre sólo puede hacer esto gracias al hecho de que en la sustancia, por así decirlo, en el material del que están formados los pueblos individuales y sus miembros, confluyen realmente las fuerzas a través de las cuales puede tener lugar más tarde la evolución del hombre. Un alma humana debe en algún momento, en sus encarnaciones, encontrar tal corporeidad que ha confluido de las fuerzas que he descrito aquí. Y lo que se dice tan simplemente, un ser humano nace ruso, tiene su profundo, su colosalmente profundo significado. Que un ser humano nazca como ruso significa que en el camino a través de las diversas encarnaciones ha llegado a experimentar dentro de su carrera terrenal lo que uno sólo puede experimentar al pasar por una vida entre el nacimiento y la muerte en un tipo de físico que está dotado de tal manera. Si uno no viviera esto en tal cuerpo, le faltaría algo en lo que adquiere de encarnación en encarnación. Los necios, -digo esto sin ningún matiz de sentimiento relacionado con ello, sino que lo digo como término técnico-, han hablado una y otra vez del proverbio: El mundo se comprende mejor en su verdad cuando se te aparece en su simplicidad. Tal afirmación no es cierta, sólo es un convencionalismo. Las mentes profundas lo han dicho siempre, la última vez probablemente con más énfasis Ralph Waldo Emerson, que sólo se penetra en la verdad de los hechos cuando se los reconoce en toda su complejidad. No es tan simple aquello que vive en el mundo y que está relacionado con toda la evolución del mundo.

Y así como en la mitad oriental de la península europea es donde las almas están preparadas para experimentar algo especial, así es para todos los demás casos en la superficie de la tierra, así los caracteres individuales de las personas están preparados de una manera compleja. Recuerden ahora sobre todo una cosa, de la que ya hemos aprendido bastante en el curso de nuestras consideraciones científico-espirituales.

El ser humano, cuando ha atravesado la puerta de la muerte, depende en cierta medida de lo que vivió en su última vida en la tierra, puesto que vuelve la mirada hacia su última vida en la tierra. Sabemos que las conexiones con la vida anterior en la tierra intervienen durante años en la vida después de la muerte. Pero así debe ser. El ser humano debe pasar por una encarnación física para que en este tiempo entre la muerte y un nuevo nacimiento tenga ciertos recuerdos de esta encarnación anterior, le lleguen ciertos impulsos de esta encarnación anterior. Debido a que era un ser humano muy específico con un organismo específico, que estaba sujeto a ciertas influencias a través de las condiciones terrenales, las impresiones después de la muerte, que se rememoran, todavía tienen efecto hasta cierto punto. De este modo se ven influidas, afectadas, adquieren un cierto matiz. Esta es la coloración que recibe un alma al haber pasado por una determinada nacionalidad, que recibe de una determinada nacionalidad. Esto se desprende cada vez más cuanto más se funde lo nacional en lo internacional. Pero hoy todavía está presente en gran medida, de lo contrario los acontecimientos de hoy no podrían haber ocurrido. Las personas siguen recordando hasta cierto punto lo que han vivido a través de su organismo, -en la medida en que esto está determinado nacionalmente-, en la vida anterior entre el nacimiento y la muerte. Pues bien, las almas que atraviesan cuerpos de la manera descrita hoy, que han sido preparadas de esta manera particular, están preparadas de una manera muy específica para la vida en la que entran después de haber atravesado la puerta de la muerte. La individualidad, por supuesto, no es influenciada, sólo aquello que es, por así decirlo, como las ropas, las envolturas de la individualidad real. Pero estas ropas o envolturas, con las que la nacionalidad está conectada, todavía confieren algo que el alma tiene incluso después de la muerte, que sabe que ha pertenecido a su paso por la vida en la tierra.

Ahora bien, cuando el alma ha pasado por un cuerpo que ha sido preparado de este modo, -exotéricamente se diría que ha pasado por un cuerpo ruso en una encarnación-, tiene naturalmente el matiz de la envoltura exterior, que después de la muerte se convierte en una idea que uno tiene de sí mismo, como por lo demás uno tiene ideas de sí mismo. En esto ha absorbido todo lo que aquí se expresa (ver diagrama 4) de esta manera, y si se quiere expresar lo que el alma atraviesa interiormente por tener un cuerpo así compuesto, se puede decir lo siguiente. No es cierto, sabemos por las observaciones anteriores que después de la muerte la conciencia cambia en cierto modo, alcanza un grado superior, después de la muerte se vuelve más clara, más intensa de lo que es en un cuerpo físico. Haber pasado por lo que se ha dicho antes, prepara al alma para entrar en una relación particularmente íntima después de la muerte con aquellos seres que viven como espíritus guardianes especiales por encima de las individualidades humanas reales y pertenecen a la jerarquía inmediatamente superior, la jerarquía de los Ángeles. En la vida después de la muerte, que sigue a una encarnación rusa en un alma, ésta está, por así decirlo, predispuesta a identificarse en conciencia con sus Ángeles, a mirar el mundo espiritual, por así decirlo, utilizando una expresión aproximada, con los ojos de los Ángeles.

El hombre se esfuerza por ascender hacia el yo superior. Este yo superior se vive a sí mismo de las formas más diversas. Lean el último ciclo de Munich sobre "Los Secretos del Umbral". Allí se analizó cómo la conciencia se convierte en otra cosa, cómo el alma se compenetra con los Ángeles, por así decirlo. Debe penetrar en él y se prepara para la penetración con el Ángel viviendo a través de la puerta de la muerte en el mundo espiritual después de la vida en un cuerpo ruso, que ha sido preparado como hemos descrito. Para que podamos decir: El que ha pasado por un cuerpo ruso siente realmente todo matizado después de la muerte por el hecho de que está particularmente impregnado en todo su ser por un Ángel, por el genio de la Jerarquía inmediatamente superior que protege a todos los hombres.

Pero entre los pueblos de cultura occidental se da el caso de que uno está menos fuertemente impregnado, menos fuertemente imbuido de la esencia del Ángel después de la muerte. Cuando uno pasa por una encarnación occidental, experimenta después de la muerte más bien lo siguiente: Me sigo sintiendo como me he sentido habitualmente, sigo mirando el mundo como lo he mirado habitualmente. Lo experimentan como un arte especial para crecer junto a sus Ángeles.

Para el miembro del pueblo ruso es natural estar siempre junto a sus Ángeles. En su camino a través de las encarnaciones, el alma pasa por todas las nacionalidades posibles y debe pasar también por esta encarnación, donde recibe el impulso de fundirse más con los ángeles, de crecer junto a los ángeles, de ver el mundo espiritual con su mirada espiritual.

Naturalmente, esto se refiere más que a otros tiempos entre la muerte y el nuevo nacimiento, al tiempo inmediatamente después de la muerte, los siguientes pocos años o una y media o dos décadas, porque en el tiempo principal antes y después de la "medianoche", de la que ya he hablado, el alma se despoja de tales cosas. Esto se refiere, por tanto, al tiempo en el que el ser humano todavía está influido por lo que ha vivido en el cuerpo físico, donde todavía tiene secuelas.

Y ahora, una vez analizado esto, volvamos nuestra mirada al mundo espiritual, por así decirlo al interior del mundo en cuyo interior vivimos, añadiendo a nuestra contemplación que sólo corresponde al limitado sentido humano cuando cree que sólo está rodeado de personas físicas. Él siempre está rodeado de difuntos, de los que viven en el mundo espiritual. Así que tenemos en nuestra vecindad almas difuntas que han pasado por cuerpos físicos rusos, que tienen una gran tendencia a vivir más como Ángeles, diría yo, en su constitución anímica real que como seres humanos.

Después de tal encarnación, la cosa particularmente peculiar ocurre que el cuerpo etérico se disuelve muy rápidamente en el mundo etérico circundante, mientras que con los pueblos occidentales el cuerpo etérico es más compacto, se mantiene más unido, se disuelve más difícilmente en el mundo etérico circundante. Ahora, sin embargo, ya estamos viviendo en una época, concretamente desde el último tercio del siglo XIX, como he indicado a menudo, en la que Miguel ha asumido el gobierno en el mundo espiritual, después de que Gabriel hubiera reinado anteriormente. Ahora vivimos en una época en la que estas relaciones son particularmente prominentes en el mundo espiritual, y lo que se ha descrito es particularmente eficaz en el mundo espiritual. Pues corresponde a nuestro tiempo preparar el gran acontecimiento que he indicado bellamente en el primer drama mistérico GA014), " El Portal de la Iniciación ", la aparición del Cristo en forma espiritual ante el hombre. Este acontecimiento de la aparición del Cristo, tal como lo indica la Theödora, sólo podrá producirse cuando el dominio de Micael se extienda cada vez más. Esto es todavía un proceso en el mundo espiritual. Por así decirlo, Micael está luchando por el acercamiento del Cristo en el plano vecino a nuestro mundo. Para ello necesita sus huestes, sus luchadores. Ahora se le están entregando importantes luchadores, importantes huestes de aquellas almas que han pasado por un cuerpo ruso en la presente encarnación. De modo que casi podemos ver en el mundo espiritual una especie de conquista por parte de Micael para el acercamiento del Cristo. Para ello recluta una banda, un número importante de combatientes de entre las almas que han pasado por cuerpos rusos, porque están predispuestos en sí mismos a identificarse con sus Ángeles. Esto los hace particularmente aptos para hacer surgir los poderes que den la imagen en pureza a través de la cual ha de aparecer el Cristo. Para que no aparezca en una forma falsa, en una imaginación subjetiva de la humanidad, para que aparezca en la imagen correcta, Micael debe librar la batalla que he indicado. Puede librarla especialmente a través de aquellas almas que llevan naturalmente esta conciencia angélica en su interior. Así están especialmente preparadas. También porque su cuerpo etérico se disuelve con particular facilidad, no tienen nada en su cuerpo etérico que permita al Cristo aparecer en una forma falsa, en falsas imaginaciones.

Para que todo lo que ha de suceder en el mundo pueda suceder adecuadamente, deben cooperar diversos factores del orden mundial. Ahora bien, para que pueda tener lugar lo que he descrito, -tómense esto con toda objetividad-, hay que combatir una peculiaridad que se da más en Occidente, sobre todo en las almas que han pasado por una encarnación francesa. Estas almas reciben de su nacionalidad la peculiaridad de aferrarse fuertemente a su cuerpo etérico, de aferrarse a una forma imaginativa muy específica en el cuerpo etérico durante mucho tiempo. Esto no puede ser combatido sólo por las almas occidentales, sino que estas almas occidentales, se podría decir, deben ser ayudadas, se debe trabajar para dispersar estos cuerpos etéricos en el éter general del mundo, para que no se evoque una falsa imagen de la aparición de Cristo. Así que las multitudes que luchan bajo Micael deben cooperar, deben luchar contra esas almas que han pasado a través de cuerpos franceses.

Esto es lo que la conciencia clarividente pudo ver en el último tercio del siglo XIX y hasta nuestros días como base de nuestra evolución actual. En el mundo espiritual, en el mundo astral, espiritualmente, se desarrolló cada vez más una lucha entre Rusia y Francia, -naturalmente en lo que tiene base espiritual-, y esta lucha se hizo cada vez más fuerte. La lucha en el mundo espiritual significa en realidad cooperación en el mundo físico, pero es ya un escenario de lucha, de contra acción, y los que miran en el mundo espiritual han tenido cada vez más experiencia de ello desde el último tercio del siglo XIX hasta el día de hoy, los que miran en el mundo espiritual han visto una batalla espiritual entre Occidente y Oriente cada vez más intensa, en toda Europa Central, la batalla en el cielo, ya se podría llamar así, que consiste en el hecho de que cada vez más multitudes se han reunido en Oriente, bajo el gobierno de Micael para luchar contra todo lo que pudiera impedir la aparición del Cristo en Occidente, que está creciendo cada vez más hacia el materialismo.

Sí, mis queridos amigos, donde hay una cultura elevada, una cultura que está tan plenamente desarrollada y ha alcanzado su apogeo como en Francia, el alma ha adoptado ciertas imaginaciones. Estas imaginaciones permanecen después de la muerte, pero impiden que venga algo completamente nuevo, que debe venir a través del Cristo. Por eso, sobre todo en el mundo espiritual, hay que luchar contra lo que pasa de una cultura plenamente madura a las almas. Miguel no puede elegir sus tropas de una cultura completamente madura, ellas son adecuadas para una cierta imaginación; primero hay que extinguir las imaginaciones. Así el cuadro grandioso detrás de la escena del mundo espiritual: la batalla de Oriente contra Occidente, la hueste de Micael contra las almas independientes de Occidente.

Ya ven, la expresión física externa de una batalla espiritual es una alianza en el plano físico. Lo que se alía en el plano físico expresa que está en lucha en el plano espiritual. Se convierten en aliados en el plano físico cuando necesitan luchar entre sí en el plano espiritual. De esto pueden ver una vez más cuan seriamente debemos tomar la palabra maya y la verdad. Muchas y muchas veces se dice, la palabra de maja y la verdad, pero sigue siendo teoría, pues quien mira en el mundo espiritual y ve allí lo que subyace en el mundo físico, ya es vencido por el sentimiento de la conmoción más tremenda cuando penetra en serio de la maja a la verdad y encuentra la verdad detrás de lo que vive en la maja. La verdad debe expresarse a menudo con palabras muy distintas a las del plano físico.

Lo que se llama alianza en el plano físico a menudo se llama guerra en el plano espiritual. Naturalmente, no hay que hacer construcciones falsas buscando en el espíritu lo contrario de lo que se encuentra en el plano físico, pues no todas las cosas son así. Hay que buscar las cosas en su realidad en el espíritu. En algunos casos es muy cierto que lo que ocurre en el plano físico puede ser un reflejo directo de lo que ocurre en el mundo espiritual. En otros casos hay un contraste tan colosal como aquí entre Oriente y Occidente, donde en el plano físico hay una alianza en la Maja y en el mundo espiritual una lucha de significado infinitamente mayor. Porque a través de esta lucha se ha de lograr gradualmente que surja del mundo etérico una imagen correcta, una imagen del ser que ha de venir a la humanidad en nuestro tiempo en el transcurso del siglo XX, en el Cristo.

Continuaremos con estas observaciones en la próxima ocasión. Pero les ruego que se tomen cosas como las de hoy con toda seriedad, porque les aseguro que, cuando las encuentran por primera vez, son bastante chocantes.

Traducido por J.Luelmo dic, 2023